Viernes Santo de la Pasión del Señor
Todo está cumplido. (Juan 19, 30)San Alfonso Ligorio hizo la siguiente reflexión sobre la Pasión y Muerte de nuestro Señor:
“Cuando Cristo estaba a punto de morir exclamó ‘Todo está cumplido’ y mientras pronunciaba estas palabras, repasó en su mente todo el transcurso de su vida: todas las fatigas que había pasado, la pobreza, los dolores, los insultos, y se los ofreció a su Padre eterno por la salvación del mundo.
“Luego, volviendo la atención a nosotros, pareciera que repitiera ‘Todo está cumplido’, como si nos dijera ‘La redención de ustedes ha sido lograda; la justicia divina ha quedado satisfecha; el paraíso ha quedado abierto; ha llegado ‘la era del amor’. Al fin ha llegado el tiempo para que ustedes se rindan a mi amor. Ámenme, pues, porque no hay nada más que yo pueda hacer para que ustedes me amen. Ya ven lo que he hecho para ganarme su amor. Por ustedes he llevado una vida que ha sido una serie de tribulaciones. Ahora estoy contento de dejar que mi sangre se derrame, que me escupan en la cara, que me despedacen la carne y me claven en la cabeza una corona de espinas. Solamente me falta morir por ustedes. Ven, oh muerte, te doy permiso para que me arrebates la vida para la salvación de mi rebaño. Y ustedes, rebaño mío, ámenme, ámenme, porque no puedo hacer nada más para que ustedes me amen.’” (XII.5)
“Amado Jesús, si en el pasado te he ofendido, tu muerte es mi esperanza. Para el futuro, no quiero traicionarte más. Pero solamente de ti puedo esperar el que yo permanezca fiel. Por tus méritos, Oh, Jesús mío, te pido y todo lo espero de ti.”
Isaías 52, 13–53, 12 Salmo 30, 2. 6. 12-13. 15-17. 25 Hebreos 4, 14-16; 5, 7-9

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