Papa Francisco Hace que los Jóvenes Coreanos Pasen un Día Maravilloso
“Jóvenes participen en la iglesia y por favor oren
por mi” (Francisco, 2014).
Por/ Luis Emilio Brito Arias, MA.
Madrid, España.- Hoy 15 de
Agosto de 2014, día de la asunción de María al cielo, o como se
festeja aquí. “Día de la virgen de la
Paloma”. Se celebró con la presencia del
Papa Francisco, el 6to encuentro de jóvenes asiáticos en Corea del
Sur, donde cientos de jóvenes de distintas edades y países de ese
continente, se dieron cita para escuchar el mensaje del santo padre,
en su primera visita a dicho continente.
Tres jóvenes, tuvieron la oportunidad de hacerles
preguntas al Papa, preguntas éstas que hicieron que el Papa tuviera
que cambiar del idioma original del discurso previamente preparado, a
un discurso complementario en italiano, que es la segunda lengua del
Papa, ya que como dijo él y además se notaba, su ingles no es tan
bueno.
El Papa en su discurso, hizo un llamado a rechazar la
violencia y los prejuicios, dijo que la maldad, y la injusticia está
alejando el espíritu, del mundo.
Además manifestó, que la desigualdad, la idolatría y
el materialismo, dan la impresión de que el mundo ha llegado a
pensar que Dios ha desaparecido, provocando que los jóvenes, caigan
en el pecado. No obstante a eso, ese es el camino en el que ustedes
están llamados a llevar el evangelio.
En la parábola, Jesús nos enseña, que el espíritu
del señor puede dar una nueva vida a cualquier ser humano. Señaló.
Y, el llamado fue bien claro, “ustedes deben estar
dispuestos a compartir con todos y todas, los amigos, as, vecinos,
as, compañeros, as, de sus países y de otros países.
De la misma forma, indicó a los jóvenes, que hoy Dios
cuenta con ellos, as, le ha dado su espíritu desde el día del
bautismo y lo ha validado en el día de su confirmación y está con
ustedes. Dijo.
¿Están ustedes dispuestos a decirle que sí? Preguntó,
y de inmediato la multitud contestó que sí, en Coreano.
Francisco, les expresó que lo más importante es hablar
desde el corazón, y por tal razón decidió dar parte de su discurso
de manera espontanea, así que les recordó algunas parábolas de las
que contaba Jesús, entre ellas las del hijo pródigo y la de José,
sobre la primera expresó que, ¡cuando el señor llama, llama! no
importa, si es para ser una religiosa o para ser una madre de
familia. Ustedes no tienen que tomar las decisiones solas, pongan la
confianza en Dios y pídanle en oración lo siguiente:
¿Señor qué quieres de mi?, y los jóvenes repitieron
tres veces esa misma pregunta reflexiva. ¿Señor qué quieres de
mi?, ¿Señor qué quieres de mi?, ¿Señor qué quieres de mi?
Luego, les comentó que Dios siempre escucha y siempre
elige por ti, por eso jóvenes, sacerdotes, siempre oren y hagan la
misma pregunta ¿señor qué quieres de mi? estoy seguro que el señor
les escuchará. Dijo.
Sobre la santificación de personas justas, pero laicas
(no cristianas), dijo que preguntaría al responsable de elegir los
candidatos a santos en Corea, si eso era posible, pero que cabe la
posibilidad, si cumplen con los requisitos de la iglesia, de hecho
existen santos que fueron laicos.
Sobre el tema de la felicidad, dijo que el amor es la
única que dura, es sencillo, ama a Dios y al que está a tu lado, si
tú amas al prójimo, si tú no tienes odio en tu corazón, ya amas a
Dios.
Sobre la división de las dos Coreas, expresó que en
realidad no hay dos Corea, solo hay una familia, lo único que está
dividida, la esperanza es que como en la parábola del hijo pródigo
éste fue bienvenido por su padre, de la misma manera lo hará el
señor cuando se vuelva a unir la familia Coreana y de seguro que
habrá fiesta y será grande.
Por su parte, haciendo alusión a la segunda parábola
de José, les expresó, imagínense esa historia, que la escases de
alimentos que tuvieron sus hermanos después de haberle vendido y
fueron a comprar alimentos a José, luego de un tiempo cuando ya él
era poderoso, y éste teniendo la oportunidad de vengarse, no lo
hizo.
Es que ustedes son hermanos, hablan la misma lengua, así
que existe por supuesto una esperanza.
El pontífice, finalizó su sermón, diciendo que
haberles contado éstas historias le hizo muy feliz, porque Dios,
nunca se cansa de perdonar. Por lo que les exhortó a rezar, comer
la eucaristía, e ir a buscar a los demás. Y, pidamos a Dios, que
nos haga testigo de lo que sucederá en Asia y en el mundo entero.
“Jóvenes participen en la iglesia y por favor oren
por mi”. Fueron sus palabras concluyentes.


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