La vida es un milagro

La vida es un milagro

En la Pascua festejamos un acontecimiento que escapa a nuestra comprensión. Un cuerpo humano fue sometido a una golpiza brutal y después clavado a una cruz, de forma que sufriera una muerte atroz y vergonzosa. Antes de bajarlo de la cruz fue traspasado por una lanza. Luego fue envuelto estrechamente en una mortaja y puesto en un sepulcro. Tres días después, ese mismo cuerpo vivía, respiraba, caminaba y hablaba.

Hay otro milagro que me resulta incomprensible y que se produce a diario. Un espermatozoide se une a un óvulo para formar una célula más pequeña que un gránulo de sal. Esa única célula contiene el complejo mapa genético y cada detalle del desarrollo de un ser humano: su género, el color de sus ojos y su cabello, su estatura, el tono de su piel y mucho más.

En apenas cuatro días, el óvulo fertilizado llega al útero.

A las tres semanas se forman los rudimentos del cerebro, la médula y el sistema nervioso, y el corazón comienza a latir.

Al cabo de un mes, ya empiezan a verse los brazos, las piernas, los ojos y las orejas. El corazón ya bombea sangre a través del sistema circulatorio.

Pasadas seis semanas, el cerebro —que se desarrolla a paso acelerado— comienza a controlar el movimiento de músculos y órganos.

A partir de la novena semana, ese embrión en desarrollo se denomina feto, vocablo que en latín significaba cría.

A los tres meses el bebé está perfectamente formado. Ya tiene uñas en los dedos de las manos y de los pies. Puede alzar las cejas, fruncir el ceño y girar la cabeza.

Cumplidas 16 semanas, el bebé ya ha alcanzado poco más de un tercio del tamaño que tendrá al momento de nacer.

A los cinco meses de su concepción, le crecen el pelo y las pestañas.

El resto del tiempo que pasa en el vientre se va preparando para el día del alumbramiento, que generalmente se produce a las 40 semanas, aunque hoy en día los bebés que nacen con apenas 22 semanas tienen posibilidades de sobrevivir.

Finalmente llega el momento de abandonar la seguridad del vientre materno y salir al mundo. Se le abre entonces a ese nuevo ser humano todo un universo de oportunidades, de dichas y sinsabores.

¿Cómo es posible que en apenas nueve meses una sola célula se convierta en un bebé completamente desarrollado? Si bien es posible observar ese proceso, no alcanzo a comprender lo que lo desencadena, así como tampoco alcanzo a comprender la milagrosa resurrección de Cristo.

De todos modos, aunque no lo entendamos, podemos regocijarnos por el sublime don de la vida que el Creador nos ha concedido: vida aquí en este mundo y vida eterna en el más allá. 

Reflexiones

Tradicionalmente, los chinos consideran que al momento de nacer un bebé ya tiene un año. En realidad tienen bastante razón. El nene está con vida desde antes de nacer; lo único que cambia es su entorno. Gracias a procedimientos de vanguardia en el campo de la imagenología, tales como las ecografías cuatridimensionales, podemos observar a un feto chuparse el pulgar, pestañear, bostezar, sonreír y moverse dentro del útero de su madre, lo cual no deja lugar a dudas de que se trata de un ser dotado de vida desde antes de nacer.
Abi May

*

Las avanzadas tecnologías de imagen nos permiten internarnos en la vida secreta de los fetos. Con 11 semanas ya podemos verlos bostezar. En la semana 22 comienzan a abrir los ojos. Entre la semana 20 y la 24 ya parecen llorar, sonreír y fruncir el ceño. [...] Cuando veo que un feto me sonríe, tengo la convicción de que no debo arrancarlo del útero.
Stuart Campbell.

*

Imagínate que eres el rascacielos más alto del mundo, construido en nueve meses a partir de un solo ladrillo. A medida que ese ladrillo se divide, va creando los otros materiales necesarios para construir y poner en servicio el edificio: un millón de toneladas de acero, hormigón, argamasa, aislantes, tejas, madera, granito, solventes, alfombras, cables, caños y vidrio, así como todos los muebles, las instalaciones telefónicas y eléctricas, las unidades de calefacción y refrigeración, la grifería, los cuadros y las redes informáticas, con sus programas de computación.
Alexander Tsiaras y Barry Werth, «El misterio de la vida: De la concepción al nacimiento»

*

La vida es un milagro de Dios, no el producto de la combinación fortuita de elementos físicos. En el momento de la concepción Dios une un nuevo espíritu a un nuevo cuerpo para formar un alma humana inmortal, con una personalidad clara y definida, distinta de la de cualquier otro ser humano.
David Brandt Berg (1919-1994)

*

La ciencia tiene su explicación de cómo se forma un niño. Así y todo, la primera vez que alzamos a nuestro bebé y lo miramos a los ojitos, sabemos que estamos en presencia de un milagro. Nos hallamos ante uno de los grandes misterios del universo, una vislumbre del Cielo y del poder creador de Dios. En nuestros brazos se encuentra la prueba tangible del amor que nos prodiga el Altísimo, pues nos ha escogido por padres de una nueva alma.
Derek y Michelle Brookes, «Disfruta de tu bebé»

*

Un sueño y un olvido sólo es el nacimiento:
El alma nuestra, la estrella de la vida,
en otra esfera ha sido constituida
y procede de un lejano firmamento.
No viene el alma en completo olvido
ni de todas las cosas despojada,
pues al salir de Dios, que fue nuestra morada,
una estela celestial trae consigo.
William Wordsworth (1770-1850)

Comentarios

Entradas populares