Una buena familia, comienza con un buen ejemplo de los padres.
La risa y los momentos felices son como una suave lluvia en la personalidad de sus hijos... No solo causan un buen florecimiento en sus hijos, sino que también permiten que penetre en ellos el fertilizante de la disciplina y la rectitud.Algunos padres crían a sus hijos con truenos y relámpagos, pero truenos y relámpagos jamás han logrado que nada creciera.
Colosenses 3:12, 14
Vestíos, pues como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre,de paciencia... y sobre todas estas cosas vestíos de AMOR, que es el vínculo perfecto.

Comentarios