Pablo Escobar: el fantasma del patrón
Veinte años después de que Pablo Escobar murió abatido en el techo de una casa en Medellín, como un hombre solitario y asediado por sus enemigos, se sigue intentando comprender el significado de su papel en la historia reciente del país. La tranquilizadora separación moral entre el ‘patrón del mal’ y el resto de la sociedad, así como la ambigua recordación de su figura, que va de la adoración al repudio, es efectiva para vender telenovelas o para henchir el sentimiento nacional del triunfo de los buenos sobre los malvados.
Pero la narrativa de los policías y ladrones es insuficiente para explicar la persistencia de la figura de Escobar en la memoria colectiva de los colombianos, la permanente tensión entre el odio a su figura, y la admiración a su talento, por más criminal que este fuera… > CONTINUAR LEYENDO.

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