Le dan quilín al chacal
“Le dije: ‘Don Mario (Kreutzberger, Don Francisco), supe que no
sigo’. Yo esperé que Don Mario se parara, me diera la mano, me diera un
abrazo y me dijera: ‘Gracias por haber trabajado conmigo’… o que me
mintiera y me dijera ‘voy a hacer lo posible para que continúes’, aunque
después me hubiera dicho ‘no continúas’”, relató Núñez. “Pero él
sentado en la silla —no se paró— me tendió la mano, así, una mano muy
fría, y me dijo: ‘Bueno, que te vaya bien’. Y eso a mí me reventó. Me
mató”
El hombre rompió en llanto en medio de su testimonio, contando que
hacía el programa con mucho cariño, y que ese día, luego de despedirse
de esa manera de Don Francisco, se quedó dos horas llorando en su auto,
en el estacionamiento del estudio.

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