¿Qué pasó el 11 de septiembre?
Cada vez resulta más evidente que los hechos ocurridos el 11 de septiembre de 2001 dieron inicio a profundas transformaciones en las formas de ejercicio del poder. Los símbolos de la fuerza, el uso del cuerpo como potencia y su vigilancia objetiva, comenzó desde entonces a ser reemplazado por el símbolo de la vulnerabilidad, la subjetividad indignada y asustada y la utilización política de la información íntima. Doce años después de esa fatídica fecha, sin embargo, aún no se sabe exactamente qué ocurrió. La versión oficial, que ofrece una visión simplista dejando de lado datos significativos, fue difundida a través de los medios masivos de comunicación, que ocultaron sus contradicciones. Nada dicen, por ejemplo, de lo que le sucedió a la Torre 7, un rascacielos aledaño a las Torres Gemelas que, aunque pocos lo saben, también cayó ese día sin haber sido impactado por aviones.
Pero la estrategia más eficaz para invisibilizar los cuestionamientos consistió en catalogar de conspirativa a cualquier explicación que no se ajustara a lo que se difundía por los medios. Si es cierto que todas esas versiones, postuladas por familiares de víctimas, científicos –como Steven Jones o Judy Wood– y ciudadanos críticos, comparten su cuestionamiento a los informes oficiales, no existe sin embargo una mirada homogénea. A su vez, como muchos de ellos ironizan, entre todas las explicaciones que se dieron sobre lo ocurrido ese día, la más conspirativa es precisamente la oficial: diecinueve fanáticos dirigidos desde una cueva en Afganistán violan la seguridad del Estado más poderoso de la historia y alcanzan casi todos sus objetivos, entre ellos el Pentágono, el edificio mejor custodiado del mundo, guiados por un odio hacia la cultura occidental… > LEER MAS.

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