
Como el crecimiento físico y la madurez se producen sin que los controlemos, cuántas veces seguimos siendo niños en el modo de pensar, porque simplemente, decidimos no ejercitar las habilidades mentales para pensar, o porque los problemas que encaramos son muy difíciles.
Recordemos que siempre podemos buscar la sabiduría de Dios y su dirección para crecer en nuestro entendimiento de lo que Él quiere para nosotros.
1 Corintios 14:20
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