La mujer madura

La mujer madura sabe lo que realmente quiere.

 Se conoce lo suficiente a sí misma para saber... Dónde, cuándo, cómo y con quién quiere realizar algo, sin importar el qué dirán, y aún muchas veces por encima de la opinión de su pareja; esto es sinceridad.

 La mujer madura nunca se involucra en un escándalo. Si descubre una infidelidad, no se pondrá a la altura de ninguna otra mujer, sino que conservará su compostura con firmeza y decisión, pero sin vacilar un instante para poner en su sitio a quien la traiciona; esto es dignidad.

 La mujer madura conoce sus atributos y no siente temor ni celos de reconocer los de otra mujer aunque no sea de su agrado, porque ella sabe que para cada quién existe su cada cual; esto es equidad.

 La mujer madura no necesita que su pareja le de un calendario de actividades para ella saber dónde está y qué hace, porque se siente ama y señora de la situación; esto es seguridad.

 La mujer madura no revisa a su pareja cuando llega ni le despierta a media noche para preguntarle qué está pensando, sabe que su compañero está con ella y no necesita reafirmar su seguridad en sí misma con estos detalles; esto es carácter.
La mujer madura mantiene su espacio y no invade el de su pareja, sabe reconocer que no es propiedad ni tampoco propietaria de nadie, porque tiene amor por sí misma y por su compañero; esto es respeto.

 La mujer madura sabe aceptar las diferencias de gustos sin hacer pataletas para salirse con la suya, acepta sus derrotas sin manipular la situación; esto es humildad. La mujer madura no se guarda una palabra de apoyo o un gesto de aprobación, porque conoce el valor de sentirse apreciada; esto es generosidad.

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