Hubo una juventud en mi pueblo igual a la de hoy.
Me hubiese gustado seguir siendo un joven,ausente de todo sin ningun compromiso,entonces la vida era mía,la tristeza no dolía,
la sonrisa en un joven es el pan de cada día.
Los jóvenes de ahora hacen exactamente lo que siempre hicieron los jóvenes. Sólo la indumentaria difiere. Los jóvenes creen estúpidamente que lo que es nuevo para ellos debe serlo también para cualquier otro. Por mucho que abominen de los convencionalismos, están simplemente repitiendo lo que otros hicieron antes. La única diferencia es que la sociedad ya no se asombra tanto como antes de sus extravagancias y que para llamar la atención los jóvenes han de incurrir en exageraciones cada vez mayores. Cuántas veces hemos oído, y ahora próximo a los 40 también yo estoy diciendo, “esta juventud“, “vaya futuro nos espera“… Sólo me gustaría dejarles a nuestros jóvenes este párrafo extraído del libro “Después del banquete” escrito por Yuko Mishima en 1960.
Los jóvenes de ahora hacen exactamente lo que siempre hicieron los jóvenes. Sólo la indumentaria difiere. Los jóvenes creen estúpidamente que lo que es nuevo para ellos debe serlo también para cualquier otro. Por mucho que abominen de los convencionalismos, están simplemente repitiendo lo que otros hicieron antes. La única diferencia es que la sociedad ya no se asombra tanto como antes de sus extravagancias y que para llamar la atención los jóvenes han de incurrir en exageraciones cada vez mayores. Cuántas veces hemos oído, y ahora próximo a los 40 también yo estoy diciendo, “esta juventud“, “vaya futuro nos espera“… Sólo me gustaría dejarles a nuestros jóvenes este párrafo extraído del libro “Después del banquete” escrito por Yuko Mishima en 1960.


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