Sal de excursión a la naturaleza
Una vez a la semana o cada dos, habría que salir de excursión, solo o acompañado, a algún sitio en el que se esté en contacto directo con la naturaleza. Ya sean a la montaña o a la playa las excursiones nos ayudan a desconectar del ajetreo diario. Respiras aire puro, alegras la vista y tonificas los músculos. ¿Qué más se puede pedir? Algunos de los recuerdos más bonitos de mi vida tuvieron lugar en una de esas excursiones. El ser humano vivió durante milenios en contacto con la naturaleza, es nuestro hábitat natural, y así lo tenemos escrito en nuestros genes. Cada vez que estoy en contacto con la naturaleza percibo una conexión especial con lo más profundo de mí. Los sonidos de las gaviotas, el aroma de mar, el tacto de la arena entre mis dedos, etc. ¿A que son imágenes que despiertan tus sentidos? Pues imagínate el bien que hace estar allí cada cierto tiempo. Es una inmejorable terapia natural contra el estrés.

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