Carta a un amigo desaparecido

Querido amigo:
Parece mentira el tiempo que hace que no hablamos y lo mucho que te he echado de menos. El otro día soñé con una odisea en el mar, de esas en que las olas chocan como inmensas murallas de plata contra un barco de bronce repleto de fornidos marineros de los que hacen leyenda, y no pude evitar acordarme mucho de ti, ¡Como te gustaba el mar! Recuerdo cuando te quedabas mirándolo durante horas pensando, absorto en ti mismo como si buscaras en el agua cristalina la respuesta a todos los misterios del cosmos, y luego me mirabas con aquellos ojos azules marinos y estaba seguro de poder ver en ellos las mismas olas que rompían en la orilla de aquella pequeña playa de piedras grises y blancas en la que solíamos quedar.
Espero que allá donde te hayas ido sigas teniendo un mar al que contemplar en tus tardes muertas en solitario, aunque dudo que te fueras de aquí de no ser así. Por estos lares parece que sólo yo te echo de menos, lo cual no debe extrañarte ¿no es así? casi mejor que así sea, no me gustaría que nadie me preguntara por tu ausencia con el típico tono neutral del que busca con más ahínco el inicio de una conversación sin contenido que la propia respuesta. ¡Bastante te estoy echando ya de menos sin tener del todo claro el porqué! En estos momentos me bastaría saber que vas a recibir esta carta, saber que ni el viento ni la lluvia borrará la tinta con la que han quedado impresas estas pobres palabras, mas por desgracia o fortuna no se lo suficiente de tu paradero como para poder mandártela. Creo que simplemente la tiraré al mar, encerrada en una botella del más puro vidrio cristalino, con la esperanza de que a través de él puedas verla y nadar en su busca. Con lo que te gusta el mar, estoy seguro de que acabará por llegar hasta ti, y que solo será cuestión de tiempo. No voy a pedirte que vuelvas a mi lado, al menos no de momento. Creo que necesito seguir un tiempo alejado de ti, quizás para aprender a valorarte mejor, quizás para convencerme de que no te necesito junto a mi. En cualquier caso, parece el tiempo sólo sabe contestar cuando se le hacen las preguntas correctas. Intentemos no equivocarnos. Tu inseparable amigo...

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