Acostúmbrate a hacer cosas que te disgusten
Es la mejor manera que conozco de decirle a tu perezoso “yo” que aquí quien manda eres tú. Haz la cama después de levantarte; limpia los platos después de comer; estudia media hora más; pedalea un kilometro más, y un largo etc. Son sólo unos ejemplos de cómo puedes entrenarte para reducir la resistencia a hacer aquellas tareas que tendrás que afrontar en tu día a día. Es lo que yo llamo desarrollar la capacidad de sufrimiento.

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