Chapuzón sin estrés la Noche de San Juan
Por eso, cuando se trata de celebrar la Noche de San Juan, no hay por qué entrar en pánico o despachar el tema con un “yo no me meto en esos revoluces”. Es cuestión de apropiarse del momento con el propósito de mantener viva esta entretenida tradición, que se remonta al 1512 y que comprueba que el vacilón nos corre por las venas a los boricuas desde los tiempos en que se construía El Morro.
Para ser precisos, la devoción a San Juan Bautista nos llega desde el mismo descubrimiento, pues fue éste el nombre con el que Cristóbal Colón bautizó nuestra isla.
Durante el 1512, Alonso Manso, primer obispo de la Diócesis, levantó la iglesia a San Juan y, desde entonces, fue validado como patrón y divino precursor.
Luego, para 1637 o 1638, el gobernador Iñigo de la Mota Sarmiento hizo reconstruir el crucero de la iglesia y con este motivo el Cabildo Eclesiástico solicitó el cobro de viejas deudas para llevar a cabo una misa en honor a San Juan Bautista, de quien era el devoto el Gobernador. Se estima que fue para estas fechas cuando nacieron las fiestas populares en honor a San Juan.
Otros hechos históricos que confirman cómo esta celebración fue cobrando auge apunta al 1801, cuando se celebró la fiesta en honor a San Juan Bautista con mucha pompa. El ayuntamiento de la capital se dispuso a celebrar la victoria que había obtenido el pueblo en 1797, logrando que se retiraran los ingleses de la ciudad, y se aprovechó la ocasión para celebrar la inauguración de la Casa Consistorial y el título concedido a la ciudad capital de “muy noble y leal”.
Pero de regreso a la actualidad.
Sabemos que vivimos momentos convulsos en los que la gente piensa más de una vez para salir de sus casas, mucho más de noche y para la playa. Sin embargo, para los que sí lo vayan a hacer, les ofrecemos una serie de recomendaciones y datos prácticos para sacarle el jugo a la celebración de la Noche de San Juan.

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