REENCUENTRO EN DALLAS, TEXAS CON MI AMIGA CARMEN SANCHEZ Y SU BELLA ANDREA.
MILAGROS Y ANDREA
CARMEN Y MILAGROS
ANDREA
MILLY Y ANDREA
CARMEN Y SU HIJO LUIS
LUIS Y MILAGROS
AMISTAD
Es un sentimiento compartido con otra persona, donde se busca el bien común,
una palabra de consuelo, una sonrisa franca o un abrazo sincero. Debemos considerar la verdadera amistad cuando existe una unión desinteresada,
cordial, abierta, en la que hay un interés mutuo por los problemas, éxitos o
sufrimientos del amigo; se debe cultivar con pequeños detalles de gratitud por todo
lo que se recibe de ella.
La amistad comienza por la simpatía y el agrado que se siente al encontrarse
personas que tienen cosas en común con nosotros. Te empiezan a interesar las
cosas del amigo y tú encuentras con gusto que a él también le interesan las tuyas.
Es muy agradable saber que cuentas con alguien que te quiere y te comprende y
que comparte muchos de tus gustos y de tus ideas.
Sin embargo, no se limita con esto la verdadera amistad; tiene ciertas
características y exigencias. El amor en la amistad se convierte en amor
incondicional, cuando buscas el bien de tu amigo, cuando respetas sus ideas,
cuando lo aceptas tal y como es, cuando lo ayudas a crecer y superarse; si
quieres una verdadera amistad, sin prisas, busca el conocimiento de la otra
persona, resalta sus virtudes, minimiza sus defectos, y con mucho amor hazle
reconocer sus errores.
Sabías que... una buena amistad tiene dos cualidades básicas: que sea buena y fiel .
Buena.- Un verdadero amigo te induce siempre a hacer algo bueno, que no
dañe tu cuerpo, es con quien te diviertes sanamente, compartes lo que sabes y
lo que tienes. Por lo tanto, un amigo verdadero nos invita únicamente a realizar
buenos actos o hacer cosas de las que no nos arrepentiremos, donde no se
lastime a los demás.
Fiel.- Porque al amigo se le puede confiar todo, con la certeza de que su
consejo será el indicado, su apoyo es incondicional; no sólo está a tu lado
cuando las cosas van bien, aún cuando hemos fallado tenemos su
comprensión. Con él podemos llorar, reír, cantar, divertirnos, hablar o callar.
En una palabra, podemos ser nosotros mismos; posiblemente no nos apruebe
ni aplauda nuestra conducta, pero nos respeta y acepta, jamás le cuenta a
nadie lo que le hemos confiado. En eso se basa la confianza de que se puede
hablar libre y sinceramente de todo lo que nos pasa.

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