Estado Mundial de la Infancia 2012 destaca precariedad de niños en ciudades
SANTO DOMINGO, República Dominicana.- “La cercanía física a un servicio no garantiza el acceso al mismo”. Son muchos los padres que desean vivir en las ciudades, para darle un mejor futuro a sus hijos, aunque sea viviendo en los cordones de pobreza que se crean alrededor de las grandes ciudades.
El Estado Mundial de la Infancia 2012, titulado Niñas y niños en un mundo urbano, y elaborado por Unicef, destaca estas contradicciones: No por estar cerca de las instituciones decisoras y de los proveedores de servicios, los niños que residen en las ciudades tienen acceso a mejor educación, salud y vivienda, entre otras necesidades básicas.
Actualmente, más de 1,000 millones de niños viven en las ciudades, y el 10% de éstos residen en las megápolis (unas 21), y en eso centra su informe Unicef. “Sin embargo, la mayor parte del crecimiento urbano no tiene lugar en las magápolis, sino en ciudades más pequeñas y en pueblos, donde vive la mayoría de los niños los jóvenes de las zonas urbanas”.
“Los niños de las ciudades viven mejor que los niños de las zonas rurales, gracias a una mejor calidad de la salud, la protección, la educación y el saneamiento. Pero el proceso urbano ha sido desigual y, todos los días, millones de niños de vecindarios urbanos marginados hacen frente a grandes dificultades y a la vulneración de sus derechos”.
Esos niños de vecindarios o barrios marginados quedan invisibilizados en las estadísticas, ante las mejores y excelentes condiciones de los niños de la misma ciudad que viven en las grandes torres y residencias, y disfrutan de una salud, educación, recreación.
“…como en las ciudades las comparaciones se basan en cifras globales, las penurias que padecen los niños más pobres de las zonas urbanas quedan encubiertas por la riqueza de las comunidades que residen en otros lugares de las ciudades”, es decir, las riquezas de unos, encubre la pobreza de otros.
El mayor crecimiento de la población se prevé se dará en el mundo en desarrollo, sin embargo, el crecimiento de las poblaciones de las ciudades de Europa se reducirá a más de la mitad en las dos próximas décadas. “De acuerdo con las proyecciones, los tamaños de las poblaciones urbanas en los países de altos ingresos no registrarán mayores cambios hasta 2025, y el equilibrio se logrará gracias a la migración internacional”.
Sin embargo, las carencias en salud y educación de los niños del tercer mundo se sentirán en esa emigración que llegará hacia el 2030 a las ciudades europeas.
“Según el programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) uno de cada tres residentes de las ciudades vive en condiciones marginales, sin seguridad de la tenencia y en lugares sobrepoblados y antihigiénicos caracterizados por el desempleo, la contaminación, el tráfico vehicular, la delincuencia, el alto costo de la vida, la baja cobertura de los servicios y la competencia por los recursos”.
La pobreza los hace vulnerables
El informe Niñas y niños en un mundo urbano hace referencia al poco alcance de los estudios que procuran describir las condiciones de las poblaciones urbanas, y en especial la pobreza. “Los estudios suelen pasar por alto a los residentes urbanos con viviendas no legalizadas o trabajos no registrados”, son precisamente estos grupos los más vulnerables ante la pobreza y la exclusión, reza el informe.
La crítica no se queda ahí: “…las definiciones oficiales de pobreza pocas veces toman debidamente en cuenta el costo de las necesidades no alimentarias. Por lo tanto, los umbrales de pobreza aplicados a las poblaciones urbanas no contemplan adecuadamente los costos de transporte, alquiler, agua, saneamiento, educación y servicios de salud”.
La ilegalidad, la escasa participación en la toma de decisiones, la inseguridad respecto a la tenencia de la tierra y/o el hogar, la falta de recursos y protección legal, agravan las ya duras condiciones de vida en las ciudades.
A todo esto hay que añadir que una proporción significativa del crecimiento poblacional urbano se registra a las zonas más pobres y menos planificadas, en donde las autoridades no brindan los servicios básicos o son muy precarios.
Los tugurios urbanos: las cinco privaciones
El Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) establece que una vivienda en un tugurio urbano es una vivienda que carece de uno o más de los siguientes atributos:
Acceso al suministro mejorado de agua: es decir, acdeso a una cantidad de agua adecuada a un costo accesible de la que se puede disponer sin tener que realizar esfuerzos físicos extraordinarios o inversiones excesivas de tiempo.
Acceso al saneamiento mejorado: acceso a un sistema de eliminación de los excrementos, ya se trate de un retrete privado o de una instalación pública compartida con un número razonable de personas.
Seguridad con respecto a la tenencia de la vivienda: pruebas o documentos que se puedan emplear para demostrar tenencia indisputable de la vivienda o para protegerse de posibles desalojos forzados.
Carácter permanente de la vivienda: debe tratarse de una estructura permanente y adecuada en un sitio seguro, que proteja a sus ocupantes de las condiciones climáticas extremas, como la lluvia, el calor, el frío y la humedad en exceso.
Espacio suficiente de vivienda: Ninguna habitación debería ser compartida por más de tres personas.
El Estado Mundial de la Infancia 2012, titulado Niñas y niños en un mundo urbano, y elaborado por Unicef, destaca estas contradicciones: No por estar cerca de las instituciones decisoras y de los proveedores de servicios, los niños que residen en las ciudades tienen acceso a mejor educación, salud y vivienda, entre otras necesidades básicas.
Actualmente, más de 1,000 millones de niños viven en las ciudades, y el 10% de éstos residen en las megápolis (unas 21), y en eso centra su informe Unicef. “Sin embargo, la mayor parte del crecimiento urbano no tiene lugar en las magápolis, sino en ciudades más pequeñas y en pueblos, donde vive la mayoría de los niños los jóvenes de las zonas urbanas”.
“Los niños de las ciudades viven mejor que los niños de las zonas rurales, gracias a una mejor calidad de la salud, la protección, la educación y el saneamiento. Pero el proceso urbano ha sido desigual y, todos los días, millones de niños de vecindarios urbanos marginados hacen frente a grandes dificultades y a la vulneración de sus derechos”.
Esos niños de vecindarios o barrios marginados quedan invisibilizados en las estadísticas, ante las mejores y excelentes condiciones de los niños de la misma ciudad que viven en las grandes torres y residencias, y disfrutan de una salud, educación, recreación.
“…como en las ciudades las comparaciones se basan en cifras globales, las penurias que padecen los niños más pobres de las zonas urbanas quedan encubiertas por la riqueza de las comunidades que residen en otros lugares de las ciudades”, es decir, las riquezas de unos, encubre la pobreza de otros.
El mayor crecimiento de la población se prevé se dará en el mundo en desarrollo, sin embargo, el crecimiento de las poblaciones de las ciudades de Europa se reducirá a más de la mitad en las dos próximas décadas. “De acuerdo con las proyecciones, los tamaños de las poblaciones urbanas en los países de altos ingresos no registrarán mayores cambios hasta 2025, y el equilibrio se logrará gracias a la migración internacional”.
Sin embargo, las carencias en salud y educación de los niños del tercer mundo se sentirán en esa emigración que llegará hacia el 2030 a las ciudades europeas.
“Según el programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) uno de cada tres residentes de las ciudades vive en condiciones marginales, sin seguridad de la tenencia y en lugares sobrepoblados y antihigiénicos caracterizados por el desempleo, la contaminación, el tráfico vehicular, la delincuencia, el alto costo de la vida, la baja cobertura de los servicios y la competencia por los recursos”.
La pobreza los hace vulnerables
El informe Niñas y niños en un mundo urbano hace referencia al poco alcance de los estudios que procuran describir las condiciones de las poblaciones urbanas, y en especial la pobreza. “Los estudios suelen pasar por alto a los residentes urbanos con viviendas no legalizadas o trabajos no registrados”, son precisamente estos grupos los más vulnerables ante la pobreza y la exclusión, reza el informe.
La crítica no se queda ahí: “…las definiciones oficiales de pobreza pocas veces toman debidamente en cuenta el costo de las necesidades no alimentarias. Por lo tanto, los umbrales de pobreza aplicados a las poblaciones urbanas no contemplan adecuadamente los costos de transporte, alquiler, agua, saneamiento, educación y servicios de salud”.
La ilegalidad, la escasa participación en la toma de decisiones, la inseguridad respecto a la tenencia de la tierra y/o el hogar, la falta de recursos y protección legal, agravan las ya duras condiciones de vida en las ciudades.
A todo esto hay que añadir que una proporción significativa del crecimiento poblacional urbano se registra a las zonas más pobres y menos planificadas, en donde las autoridades no brindan los servicios básicos o son muy precarios.
Los tugurios urbanos: las cinco privaciones
El Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) establece que una vivienda en un tugurio urbano es una vivienda que carece de uno o más de los siguientes atributos:
Acceso al suministro mejorado de agua: es decir, acdeso a una cantidad de agua adecuada a un costo accesible de la que se puede disponer sin tener que realizar esfuerzos físicos extraordinarios o inversiones excesivas de tiempo.
Acceso al saneamiento mejorado: acceso a un sistema de eliminación de los excrementos, ya se trate de un retrete privado o de una instalación pública compartida con un número razonable de personas.
Seguridad con respecto a la tenencia de la vivienda: pruebas o documentos que se puedan emplear para demostrar tenencia indisputable de la vivienda o para protegerse de posibles desalojos forzados.
Carácter permanente de la vivienda: debe tratarse de una estructura permanente y adecuada en un sitio seguro, que proteja a sus ocupantes de las condiciones climáticas extremas, como la lluvia, el calor, el frío y la humedad en exceso.
Espacio suficiente de vivienda: Ninguna habitación debería ser compartida por más de tres personas.

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