Si quieres ser feliz por un momento, vengate. Si quieres ser feliz toda tu vida, perdon.
El perdón es un regalo.
El perdón es uno de los regalos más grandes que puedo darme y dar a los demás. Cuando dejo ir el juicio, el resentimiento, la expectativa o el enojo, abro mi corazón y mi vida a una experiencia de crecimiento y libertad. Si tengo dificultad en soltar una herida pasada, oro sabiendo que el Cristo de mi ser me ayuda a dejar ir --aun cuando yo no sepa cómo. Con un corazón dispuesto, pido ayuda al Espíritu --recibo guía, claridad y comprensión.
Gracias a Su poder, mi corazón se abre y mi visión se aclara. Siento más amor y compasión por los demás y por mí mismo, porque mi mente y mi corazón ya no están cerrados a la experiencia del perdón. Al perdonar, me doy un regalo valioso, libertad.
No condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados.--Lucas 6:37


Comentarios