Año nuevo
Miro hacia atrás y veo que el 2011 fue como una gran montaña, no sólo un sendero por el que hemos caminado.
Y el 2012 será, sin dudas, otro gran pico para escalar.
He subido algunas montañas este año y estas experiencias me ayudaron a entender cómo vivimos.
Cuando comenzamos el camino, el final nos parece lejos y de gran dificultad.
Pero avanzando, paso a paso, dejamos atrás esta ilusión cuando miramos hacia atrás y vemos que el paisaje -el pasado- se vuelve cada vez más distante.
Entre las memorias al estar camino arriba, recuerdo la seguridad que sentía al ir mirando el camino, donde pisaba,
y de vez en cuando detenerme un momento para observar el paisaje y recobrar energía. Así como en la vida:
no podemos sentirnos seguros si no conectamos con el presente, con lo que estamos haciendo.
Y también es necesario parar y mirar hacia atrás para agradecer y hacia adelante para saber dónde vamos.
Pero cada cosa en su momento.
Además aprendí a respetar el tiempo de cada uno al caminar. Entender que la demora estaba medida por mi paso, que era solo mi punto de vista,
y que cada uno va haciendo el camino a su propio ritmo. Y que debía ser honesto y responsable de mi mismo:
no tomar el sendero que sabía que aún no estaba listo para caminar, porque al caer no solamente me demoraría y provocaría dolor, sino que además demoraría a los otros.
Montse, una amiga que práctica senderismo, me explicaba que antes de subir se les explica que grado de dificultad pueden tener al escalar,
que preparación deben realizar, pero lo más importante, decía ella, es tener un buen guía.
Esta semana, miremos hacia atrás y veremos cuanto hemos escalado.
Disfrutemos de la satisfacción de haber llegado hasta aquí, hasta donde pudimos o hasta donde nos permitimos,
pero con seguridad hasta donde debemos estar.
Y agradezcamos a aquellas personas que de una u otra manera nos han guiado.
Quiero agradecerle a cada uno de ustedes por haber sido compañeros de este camino de montaña durante estos 12 meses.
Cada uno a su paso, pero todos hacia el mismo lugar. Y aquí estamos, otra vez renovando nuestro compromiso de seguir andando.
Tomemos un momento para disfrutar del paisaje que quedó atrás, celebremos el estar donde estamos y recobremos fuerza –voluntad, esperanza y alegría- para iniciar otro nuevo pico: el 2012.
Dos cosas antes de partir: primero vaciemos la mochila y seleccionemos lo que sabemos que va a ser útil seguir llevando. Enterremos el resto.
Y lo más importante: nunca olvidemos que aunque creamos estar solos, siempre hay alguien que camina a nuestro lado.
Buen viaje!

Comentarios