Pánico al esposo

Te cuento:

Cuando lea esto, no lo podrá creer. Llevo dos años de casada. Vivo con mi esposo en su casa, así que debo pedir permiso siempre antes de hacer algún cambio. Debido a filtraciones, unos artículos que compré se estaban deteriorando. Contratamos a una persona para que corrigiera el problema y pintara, y ahí surgió el problema. Al empezar a trabajar, la persona empezó a mover las cosas de sitio sin preguntar. Como sé lo obsesivo que es mi esposo, empecé a mover algunas cosas, y a limpiar y guardar dentro de la casa otras. Para mi desdicha, mi esposo llegó justo cuando estaba guardando la última pieza. En ese mismo instante, una cucaracha salió del clóset y por poco me muero. Además de tenerles fobia, el terror de saber que mi esposo se pondría furioso me dominó. Empecé a temblar, a llorar y mi marido comenzó a gritarme, pero el llanto me impedía responder. Me reclamaba a gritos y tiraba todo al piso. Y para colmo, al final mi marido incluso se defendió: "Si reacciono así es por tu culpa, porque rompes con todos mis esfuerzos de mantener la casa impecable, limpia y libre de insectos. Espero que hayas aprendido la lección y que esto no vuelva a ocurrir".

Anónima

En este relato hay un drama con trama… intriga, tensión, hipérbole, acción, violencia, dolor. El villano es cruel, medio megalómano, obsesivo y controlador, quizás con mayor miedo que ella misma a las cucarachas. La doncella es vulnerable, sumisa, cándida, atesora sus bienes y está en shock con el exabrupto de su galán.

Querida, estás en una situación de dominación. La escena que narras es su evento más dramático, a juzgar por tu sorpresa, pero es congruente con la relación de dominación por la que han pactado ustedes. Él se ubica como el señor, el propietario, el jefe, el que regaña. Tú te ubicas como subalterna, arrimada y cargadora de las culpas. Si aceptas esos términos, otras escenas vendrán. ¿Vas a esperar a que tu marido se le ocurra que necesitas otras lecciones "para que aprendas"?

En cuanto a la primera oración de tu relato: quien no lo puede creer eres tú, pero es hora de que lo vayas creyendo. Abre tus ojos.

Si quieres compartir las preocupaciones que te aquejan puedes escribir a cuentameloporendi@gmail.com.

El autor de esta sección, Roberto Fernández, es psicólogo licenciado. La información aquí provista es para uso informativo solamente y no pretende ni debe ser utilizada para sustituir el diagnóstico, terapia o el cuidado individualizado de un profesional de la salud mental. El Nuevo Día no se responsabiliza por los consejos o recomendaciones brindadas por el psicólogo.
Por Roberto Fernández / Especial para ELNUEVODIA.COM

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