Desmantelar la planta de Fukushima llevará hasta 40 años
TOKIO.-
Desmantelar la maltrecha central de Fukushima Daiichi, epicentro de la
peor crisis nuclear desde la de Chernóbil, llevará hasta 40 años, según
los planes de la eléctrica TEPCO y el Gobierno nipón difundidos hoy por
la cadena NHK.
Según
la agenda, diseñada en función de un informe de la Comisión de Energía
Atómica de Japón, el combustible nuclear usado que está en las piscinas
de los reactores 1 al 4 comenzará a retirarse en dos años, uno antes de
lo inicialmente estimado, y se almacenará temporalmente en las propias
instalaciones de la central. El combustible fundido en el interior de
los reactores 1, 2 y 3 se retirará en un plazo cercano a los 25 años, y
entonces comenzarán los trabajos para desmantelar las unidades, que se
espera concluya en otros 15 años.
En
esta nueva agenda están incluidos los tiempos que llevará reparar las
grietas en los reactores y en las vasijas de contención, detalló NHK,
que destacó la dificultad de la labor y la posibilidad de que los
operarios deban trabajar en condiciones de elevada radiactividad. Para
algunas tareas se prevé el uso de robots por control remoto, tal y como
ya se hizo en los últimos meses para evaluar las condiciones en el
interior de algunas instalaciones dañadas.
NHK
difundió esta agenda un día antes de que mañana, viernes, el Gobierno
declare previsiblemente que se han alcanzado las condiciones de “parada
fría” en los reactores 1 a 3 de Fukushima. Esto significa que las
temperaturas de esas unidades están estabilizadas por debajo de los 100
grados centígrados y las filtraciones radiactivas han remitido de forma
sustancial. La condición de “parada fría” es el objetivo principal de la
segunda fase de la hoja de ruta para resolver la crisis de Fukushima,
después de que en julio se cumpliera la primera fase, que consistía en
dar una refrigeración estable a los reactores.
Tras
la declaración de “parada fría,” el Gobierno y TEPCO tienen previsto
emprender las labores de descontaminación en las zonas vecinas a la
central, donde antes de la crisis residían unas 80.000 personas. El
Ejecutivo mantiene un radio de exclusión de 20 kilómetros en torno a la
planta a causa de la crisis, que ha causado daños millonarios en la
agricultura, ganadería y pesca de la zona.

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