Una Familia En Sábat
En la presencia de Dios, soy renovada.
Tratar de añadir una tarea, una responsabilidad o hacer una diligencia más durante el día, hace que mi atención esté en “hacer”. Una vida atribulada es mi llamado a despertar —a darme cuenta de que al hacer cada vez más cosas, descuido mi espiritualidad.
Al observar el sábat, tomo tiempo para apartarme y pasar un momento con Dios. El sábat se trata de estar plenamente en la presencia de Dios y sustentar mi ser espiritual. También me renuevo físicamente cuando tomo tiempo para renovar mi espíritu. Un manantial de energía y vida divinas se aviva en mí. Al poner a Dios primero, todo lo demás cae en su sitio. Mi “hacer” cobra nuevo significado y propósito porque reconozco mi unidad con Dios.
Acuérdate del sábado para santificarlo.—Éxodo 20:8
Tratar de añadir una tarea, una responsabilidad o hacer una diligencia más durante el día, hace que mi atención esté en “hacer”. Una vida atribulada es mi llamado a despertar —a darme cuenta de que al hacer cada vez más cosas, descuido mi espiritualidad.
Al observar el sábat, tomo tiempo para apartarme y pasar un momento con Dios. El sábat se trata de estar plenamente en la presencia de Dios y sustentar mi ser espiritual. También me renuevo físicamente cuando tomo tiempo para renovar mi espíritu. Un manantial de energía y vida divinas se aviva en mí. Al poner a Dios primero, todo lo demás cae en su sitio. Mi “hacer” cobra nuevo significado y propósito porque reconozco mi unidad con Dios.
Acuérdate del sábado para santificarlo.—Éxodo 20:8


Comentarios