¿Hacia dónde va la lucha..ahora?


Por ENRIQUE RICARDO

¿Acaso no resulta de trascendental importancia actuar en la dirección de adecentar el ejercicio público? Debemos analizar nuestro sistema político y preguntarnos qué acontece

La lucha del 4% del PIB para la educación, que desde hace un tiempo vienen encauzando distintos sectores de la vida nacional, es en esencia no solo una noble causa sino una necesidad para mejorar la calidad de la educación todos los dominicanos, y muy especialmente de esos jóvenes que en el mañana serán los llamados a dirigir los destinos de la nación.

Tomando en consideración el hecho de que las distintas manifestaciones que encabezaron grupos populares, sectores empresariales y una activa clase media no pudieron de lograr que se asignara en el presupuesto de la nación el 4% para la educación, y en vista del que el narcotráfico está permeando cada día más muchos de los estamentos de dirección del Estado Dominicano, es probable que en los próximos 20 años ni "país tengamos", y en vez de buscar culpables y de cuestionar a los legisladores, así como de atacar inmisericordemente a todo aquel que no se sumó a la causa con la firmeza que demandaron los miembros de Coalición Digna, me permito compartir unas reflexiones sobre este particular:

Parto con una interrogante, ¿hacia dónde va la lucha,..ahora? Esto así cuando algunos de los honorables legisladores que tienen en sus manos cambiar el curso de nuestra historia son perfectamente conocidos por acciones cuestionables no solo en el ámbito congresual sino también en su vida privada.


¿Acaso no resulta de trascendental importancia actuar en la dirección de adecentar el ejercicio público? Debemos analizar nuestro sistema político y preguntarnos qué acontece, ya que estamos perdiendo la capacidad de reaccionar ante una serie de anti valores que permean la actividad política.

Hace poco tiempo los valores éticos y morales eran los paradigmas que perseguía todo joven político que deseaba incursionar en el ejercicio gubernamental, para desde ahí contribuir con el desarrollo de la nación y con el bienestar del pueblo Dominicano, como nos enseñó Ulises Francisco Espailltat, para citar sólo un ejemplo.

Entonces, ¿hacia dónde va la lucha,..Ahora? Es importante observar que si no se le da un giro a la situación, nuestros jóvenes perderán la fe en la sociedad democrática y participativa que decimos ser, en vista del divorcio existente entre nuestro discurso y nuestra practica.

Esta falta de fe que va creciendo en nuestra población joven debe ser un llamado de alerta que nos obligue a hacer un alto en el camino y a reflexionar sobre esta problemática, así como sobre las situaciones difíciles que podrían derivarse de la misma.

¿Hacia dónde va la lucha,..ahora? Los políticos dominicanos se jactan de vociferar que con dinero, chercha y bebida se ganan elecciones, alcanzado el voto consciente ente entre un 5 y un 10% y no somos capaces ni siquiera de organizar un debate de manera que la población identifique quien en realidad reúne las condiciones de ser un servidor público.

¿Hacia dónde va la lucha,..ahora? Donde muchos exhiben en nuestras narices unas enormes fortunas sin poder demostrar la fuente lícita de donde la obtuvieron; entonces yo me pregunto, ¿Hacia dónde va la lucha,..ahora.

Es necesario que las fuerzas económicas que apoyaron esas demandas encaucen sus fuerzas hacia una Revolución Moral, perdón…Evolución Moral.

Creo que llego el impostergable momento de cambiar la calidad de las personas que integran muchos de nuestros estamentos de dirección. En consecuencia la lucha de la que todos tenemos que ser parte es la de elevar decorosamente la clase política; de lo contrario el ultimo que salga que apague la luz…

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