Mitos y Realidades en el Día Mundial contra el Cáncer de Mama


No hay nada más pernicioso que un mito no aclarado. Y cuando de la
salud de una mujer se trata, no vale la pena correr riesgos. Aquí, diez falsas -y peligrosas- creencias sobre cáncer de mama, que  cobra cada día la vida de miles de mujeres.


1. Las mujeres sin
antecedentes familiares
están libres de riesgo
Un mito que lamentablemente ha cobrado la vida de muchas madres, esposas, hermanas e hijas.

Aun cuando la herencia constituye un factor de riesgo importante para sufrir cáncer de mama, cifras ofrecidas por el sitio www.breastcancer.org apuntan a que el 80 por ciento de las mujeres que han desarrollado la enfermedad no tienen antecedentes en su familia y las toma desprevenidas pues, basándose en este mito, prestan poca atención al tema. Este descuido puede ser la causa de un diagnóstico tardío, lo cual hace más difícil luchar y vencer la enfermedad.

Por eso, toda mujer, aun cuando provenga de una familia sana, debe asumir la salud de sus mamas como una ley de vida. Nunca estará de más.

2. Las mujeres jóvenes no sufren de esta enfermedad
Una creencia que, aunque tiene bastante de realidad, no debe hacer bajar la guardia a mujeres menores de 40 años.

Según las más recientes cifras, el 95 por ciento de las féminas que enferman de cáncer de mama tienen más de 40 años. Sin embargo, en esta pequeña población en que aparece tempranamente, la enfermedad tiende a ser más agresiva debido a que la actividad celular es más intensa. Razón de sobra para buscar -a cualquier edad- un diagnóstico precoz. Y esto sólo se logra mediante un chequeo de las mamas rutinario y a conciencia.


3. Nada puede hacerse para evitar el cáncer de mama
No es totalmente cierto. Lo que sí es una desafortunada realidad es que todavía falta mucho por aprender sobre esta enfermedad que, según cifras de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela, constituye la segunda causa de muerte por cáncer en las mujeres.

Aunque hoy en día están muy claros los factores de riesgo (la herencia, el desarrollo antes de los 11 años, la menopausia después de los 50 o haber tenido hijos después de los 30), los investigadores en el mundo todavía se sorprenden de que algunas mujeres de alto riesgo no llegan a padecer la enfermedad, mientras otras que, en teoría tienen pocas probabilidades, enferman y quizás mueren por su causa.

Y a pesar de que nada garantiza disminuir a cero el riesgo de padecer este cáncer, actualmente se le está dando mucha importancia a los hábitos de vida, especialmente en el área de nutrición, lo cual puede marcar la diferencia. Algunas recomendaciones en este sentido:

• Mantener siempre un peso adecuado.
• Llevar una dieta sana, rica en frutas, vegetales, granos enteros y baja en grasas.
• Hacer ejercicios regularmente .
• No abusar del alcohol.

Estas recomendaciones, aunque puedan parecer excesivamente obvias, ayudan a fortalecer el sistema inmunológico y mantienen el riesgo de sufrir ésta y otras enfermedades en lo mínimo.

4. Esta enfermedad es mortal
No tiene por qué ser así. Según el sitio www. breastcancer.org, un alto porcentaje de mujeres diagnosticadas con cáncer de mama no presentan metástasis, es decir, la enfermedad no se esparce fuera de sus mamas ni hacia los nódulos linfáticos. Más aún, muchas viven años de vida sana después de que descubren y tratan la enfermedad.

Esto es posible gracias a que el diagnóstico precoz se está convirtiendo en una práctica de vida para la mayoría de las mujeres, lo cual permite una lucha con esperanza y muchas posibilidades de ganar.

Pero contrario a lo que sucede en la mayor parte del mundo, en Venezuela, lamentablemente y según datos de la organización Senosalud, el 80 por ciento de los casos de cáncer de mama se detectan en etapa avanzada y sólo el 20 por ciento en un estadio temprano. ¿Falta de información? ¿Poca atención a la salud de las mamas? ¿Desinterés?

Sea la razón que sea, la solución está, literalmente, en las manos de cada mujer.

5. Cualquier bulto que se palpe en el seno indica la presencia de cáncer
Una confusión que vale la pena aclarar. Según datos aportados por el sitio www.nationalbreastcancer.org, ocho de cada diez nódulos palpados en las mamas son benignos o no cancerosos y responden a alteraciones normales -y muy comunes- en el tejido de los senos, lo cual se conoce como cambios fibroquísticos.

Quistes, fibroadenomas, necrosis grasa y adenosis son las más comunes de las afecciones benignas de la mama y casi todas presentan síntomas como dolor y presencia de protuberancias.

Momento oportuno para insistir en que, aun cuando sospeche que se trata de una condición no maligna, cualquier mujer que sienta una masa en sus mamas debe consultar de inmediato al médico. Él es el único que podrá determinar si realmente se trata de una situación inofensiva y cuál es la mejor manera de abordarla clínicamente.

6. Las prótesis mamarias aumentan el riesgo a sufrir la enfermedad
Una falsa creencia que tiene su historia. Hace algunos años las prótesis de silicona fueron el centro de una fuerte controversia en todo el mundo, pues se les hizo responsable no sólo de cáncer de mama sino de otras enfermedades no menos importantes como artritis, lupus, esclerodermia y miositis.

Esta terrible reputación obligó incluso a restringir el uso de estas prótesis en Estados Unidos, reservándolas exclusivamente para los casos de reconstrucción por mastectomías (extracción total de la glándula mamaria), malformaciones congénitas o para sustituir una prótesis existente.

Lo positivo de esta situación fue que se hicieron profundas investigaciones tanto en Estados Unidos como en Europa y hoy por hoy está comprobado que no existe relación alguna entre las prótesis mamarias de silicona y el cáncer de mama u otras enfermedades, por lo cual su uso fue aprobado por la Food and Drug Administration (FDA) norteamericana para fines estéticos.

7. Tomar pastillas anticonceptivas y utilizar desodorantes antitranspirantes pueden producir cáncer de mama
Un mito que ha dado mucho de qué hablar e investigar.

La mayoría de los estudios coinciden en que no existe relación alguna entre las pastillas anticonceptivas y el cáncer de mama, especialmente cuando se trata de las fórmulas más modernas, que contienen bajas dosis de estrógeno y de progesterona.

Sin embargo, ciertas investigaciones sugieren alguna relación, pero que en todo caso aumenta de forma insignificante el riesgo a sufrir la enfermedad, el cual, además, tiende a disminuir al paso de diez años.

Al margen de esta posible relación entre pastillas anticonceptivas y cáncer de mama, deben considerarse otros factores muy positivos de este método de planificación familiar como es el hecho de que disminuye el riesgo de cáncer de ovario y endometrio.

Lo importante y definitivo, en todo caso, es que cada mujer consulte con su médico sobre este tema, poniendo en la balanza los beneficios y las contraindicaciones de las pastillas anticonceptivas y tomando la mejor decisión según su propia realidad.

En cuanto a los efectos de los desodorantes antitranspirantes, no existe hasta ahora ningún estudio que haya evidenciado que el ingrediente activo de estos productos (o la reducción de la transpiración en las axilas) aumente el riesgo a padecer cáncer de mama.

8. Las mujeres de senos pequeños tienen menos probabilidades de sufrir la enfermedad
Es totalmente falso. El tamaño de las mamas no tiene relación alguna con las probabilidades de sufrir la enfermedad.

También es oportuno desmentir el mito de que los sostenes con aro dificultan la circulación de la sangre y por ende aumentan el riesgo a padecer este cáncer.

9. Las mamografías ayudan a detectar cualquier tumor en la mama pero, paradójicamente, el exceso de radiaciones puede producir cáncer
Un mito hasta cierto punto comprensible, pues mucho se ha hablado de los efectos nocivos de los rayos X sobre el cuerpo.

En este sentido, lo importante es saber que durante una mamografía se utilizan dosis mínimas de estos rayos sobre las mamas, por lo cual el riesgo de que haya daño es prácticamente nulo.

En todo caso, la mamografía y el ultrasonido mamario son los estudios definitivos para el diagnóstico del cáncer de mama, por lo cual sus beneficios no tienen discusión a la hora de lograr detectar la enfermedad tempranamente, que es una de las claves para la supervivencia.

10. El autoexamen no es de ayuda
Muchas mujeres subestiman la utilidad del autoexamen de mama.

Si bien esta evaluación no es la única herramienta para detectar la enfermedad, e incluso puede arrojar resultados equivocados debido a la propia inexperiencia de la mujer, es una práctica sencilla, que depende sólo de ella y que puede dar los primeros y oportunos indicios de que existe alguna alteración.

Es probable que, en primer lugar, una mujer nunca llegue a autoexaminarse y las "causas" (que en realidad son excusas) pueden ser variadas:

• "No tengo tiempo de hacerlo".
• "No sé cómo hacerlo".
• "No sabré reconocer si hay algún cambio o bulto".
• "Cuando vaya al médico le digo que lo haga".
• "Eso no sirve de nada".

Pero si afortunadamente la mujer tiene conciencia preventiva y realiza su autoexamen mensualmente, puede también caer en el error de subestimar cualquier cambio en su mama, sea por temor o por desconocimiento. Las premisas más comunes en estos casos son:

• "Voy a esperar, pues seguramente este bulto desaparece con el tiempo".
• "No es realmente un bulto sino parte de la mama que no había detectado".
• "Seguro es una condición benigna".
• "Debo estar equivocada y voy a hacer perder tiempo al médico si le consulto".
• "Me van a hacer exámenes demasiado incómodos y costosos".
• "No quiero que me digan que tengo cáncer".

Toda mujer desea que su diagnóstico esté equivocado. Un poco de tiempo (de ella y de su médico) es lo único que va a perder si esto es así, además de que probablemente sienta un poco de vergüenza por haberse alarmado sin razón.

Pero si resulta que acierta con el hallazgo y hay alguna enfermedad, ganará años de vida para ella y su familia.

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