La Alegría de Vivir
Si no vivimos plenamente el presente, en un abrir y cerrar los ojos la vida se nos habrá escapado. Habremos perdido sus sensaciones, su aroma, su exquisitez y belleza y sentiremos que ha transcurrido a toda velocidad.
Esta reflexión vino a mi mente para evocar a quienes se nos han adelantado en el viaje sin retorno, lo que me dice que no debemos tomar tan a pecho el tener que entregar el equipo. Es por ello que al observar todo lo que nos rodea y nos suceda día con día, cosas tan importantes que nos permiten seguir adelante, cosas que nos invitan a superar y gozar esa oportunidad de vivir, y de alguna manera tan transcendental recordar que debemos ser anfitriones de nuestra propia vida, en las circunstancias que propician nuestras debilidades morales y físicas.
Estar vivo, respirar con libertad, sentir latente el deseo de vivir y seguir de nuevo hacia delante para superar todo lo que nos suceda y ver cada nuevo amanecer con renovadas ilusiones recordé las palabras EPÍCTETO: “ACERCATE A LA VIDA COMO SI FUESE UN BANQUETE” que humosas y sabias palabras.
En algún momento escuché una frase que dice; “Si se nos presentan problemas, son para solucionarlos, no para hacerlos más grandes”. Grandes soluciones nacen de la filosofía de la vida, de los aprendizajes ajenos, en momentos de fuerza, en momentos de flaqueza se emprenden con una fuerza insospechada la gran empresa de volver a empezar y nos deben de servir como ejemplo para todos aquellos que nos ahogamos en un vaso con agua, que dimensionemos pequeños problemas y que la gente se conduela de nosotros, en vez de que por nosotros mismos nos levantemos.
Quién sufra una tragedia, sea la que sea, y pierde el tiempo en lamentaciones, en vez de observar otras experiencias, se llenan de amargura, pero debemos entender que con nosotros o sin nosotros, la vida sigue adelante como un río que discurre por el sendero establecido, si intentamos detenerlo el desbordamiento produce catastróficas consecuencias, al igual que si tratamos de detener nuestro destino, nuestros sentidos se distorsionan o paraliza nuestra vida.

El complemento de esa fuerza que llevamos dentro de nuestro interno ser, no puede faltar el amor, la amistad, hacer el bien, llenar nuestro Yo, de ilusiones, los sueños de recuerdos, sin olvidar a nadie, seguir el curso de nuestra vida, de nuestro río, de nuestra oportunidad de vivir, de sentirnos útiles y motivadores hasta que nos llegue nuestro final. Esto último no debe preocuparnos porque, por suerte, no sabemos cuando, como y donde ocurrirá y de nada servirá esa preocupación.
Con esto puedo deciros unas palabras del gran filósofo Anneo Séneca; Cuando es bien empleada la vida, ésta es suficiente larga. Los seres positivos siempre dejan huella, llenan todo lo que les rodean, queda el eco de su voz, el calor de su entusiasmo y deseo de vivir, de aprender, de enseñar, de seres como esos, se aprende tanto, que lo más que podemos hacer, es seguir su ejemplo. Y con esto como corolario termino diciendo;
El pasado ya ha pasado, aprendamos de él y dejémoslo atrás.
El futuro ni siquiera ha llegado, hagamos planes para el futuro, pero no perdamos el tiempo preocupándonos por él.
Preocuparse por lo que pasó o por lo que no ha ocurrido, no sirve de nada, cuando dejemos de preocuparnos, por todo esto, estaremos en el presente, solamente entonces, empezaremos a sentir y experimentar la alegría de vivir.
QUE SEAIS MUY FELICES.
José Ramón González García. (MONXU)
Esta reflexión vino a mi mente para evocar a quienes se nos han adelantado en el viaje sin retorno, lo que me dice que no debemos tomar tan a pecho el tener que entregar el equipo. Es por ello que al observar todo lo que nos rodea y nos suceda día con día, cosas tan importantes que nos permiten seguir adelante, cosas que nos invitan a superar y gozar esa oportunidad de vivir, y de alguna manera tan transcendental recordar que debemos ser anfitriones de nuestra propia vida, en las circunstancias que propician nuestras debilidades morales y físicas.
Estar vivo, respirar con libertad, sentir latente el deseo de vivir y seguir de nuevo hacia delante para superar todo lo que nos suceda y ver cada nuevo amanecer con renovadas ilusiones recordé las palabras EPÍCTETO: “ACERCATE A LA VIDA COMO SI FUESE UN BANQUETE” que humosas y sabias palabras.
En algún momento escuché una frase que dice; “Si se nos presentan problemas, son para solucionarlos, no para hacerlos más grandes”. Grandes soluciones nacen de la filosofía de la vida, de los aprendizajes ajenos, en momentos de fuerza, en momentos de flaqueza se emprenden con una fuerza insospechada la gran empresa de volver a empezar y nos deben de servir como ejemplo para todos aquellos que nos ahogamos en un vaso con agua, que dimensionemos pequeños problemas y que la gente se conduela de nosotros, en vez de que por nosotros mismos nos levantemos.Quién sufra una tragedia, sea la que sea, y pierde el tiempo en lamentaciones, en vez de observar otras experiencias, se llenan de amargura, pero debemos entender que con nosotros o sin nosotros, la vida sigue adelante como un río que discurre por el sendero establecido, si intentamos detenerlo el desbordamiento produce catastróficas consecuencias, al igual que si tratamos de detener nuestro destino, nuestros sentidos se distorsionan o paraliza nuestra vida.

El complemento de esa fuerza que llevamos dentro de nuestro interno ser, no puede faltar el amor, la amistad, hacer el bien, llenar nuestro Yo, de ilusiones, los sueños de recuerdos, sin olvidar a nadie, seguir el curso de nuestra vida, de nuestro río, de nuestra oportunidad de vivir, de sentirnos útiles y motivadores hasta que nos llegue nuestro final. Esto último no debe preocuparnos porque, por suerte, no sabemos cuando, como y donde ocurrirá y de nada servirá esa preocupación.
Con esto puedo deciros unas palabras del gran filósofo Anneo Séneca; Cuando es bien empleada la vida, ésta es suficiente larga. Los seres positivos siempre dejan huella, llenan todo lo que les rodean, queda el eco de su voz, el calor de su entusiasmo y deseo de vivir, de aprender, de enseñar, de seres como esos, se aprende tanto, que lo más que podemos hacer, es seguir su ejemplo. Y con esto como corolario termino diciendo;
El pasado ya ha pasado, aprendamos de él y dejémoslo atrás.El futuro ni siquiera ha llegado, hagamos planes para el futuro, pero no perdamos el tiempo preocupándonos por él.
Preocuparse por lo que pasó o por lo que no ha ocurrido, no sirve de nada, cuando dejemos de preocuparnos, por todo esto, estaremos en el presente, solamente entonces, empezaremos a sentir y experimentar la alegría de vivir.
QUE SEAIS MUY FELICES.
José Ramón González García. (MONXU)


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