Bendecir a los niños
Bendigo a los niños con mis pensamientos y oraciones.
A medida que los niños regresan a la escuela, los bendigo y oro porque tengan una experiencia positiva y enriquecedora. Ellos están listos para aprender acerca del mundo, de otras personas y de sí mismos. Sus mentes y corazones están abiertos. Visualizo a cada niño descubriendo nuevas destrezas, aumentando sus talentos naturales y aplicando nuevos conocimientos.
Ver a los niños emocionados por ir a aprender incita nuevo entusiasmo en mí. Como estudiante de la vida, reconozco y respeto el vínculo divino en las personas y circunstancias que encuentro. Mis pensamientos y oraciones bendicen a los niños, y ellos a su vez son una bendición para el mundo.
Entonces Jesús dijo: “Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos”.—Mateo 19:14

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