El perdón y el amor fortifican el alma
El perdón hace la vida más bella. Perdonar es algo fundamental. El perdón actúa tanto como medicina que sana, como un jabón que lava lo sucio que hay dentro de nosotros. Ejercita el perdón. La gente está abierta a cambiar, está lista para escuchar una voz distinta, así que aprovecha la ocasión y perdona a todos! Leyendo la frase viene a mi mente aquella chica que llegando a la consulta por problemas con su actual pareja, descubrimos sesiones adelante que aún ella estaba cobrando a los hombres todo el daño que su propio padre le había conferido. Como no era un tema público, ella no había podido digerir sanamente esta horrenda realidad.
Nos vimos en la obligación de resucitar al anciano muerto y permitirle a ella (alegóricamente) decir todo lo que por años su boca y su corazón habían callado. Finalmente tomando sus manos entre las mías, procure mirar sus húmedos ojos y le pregunté: estas lista para perdonar a este hombre?, si estuviera aquí, le perdonarías? Un silencio hondo llenó la sala. Pasaron unos segundos (largos parecieron ser); pero como un suspiro que sale de lo mas profundo del corazón, entre lagrimas dijo que si, que ya no deseaba seguir cargando con ese peso tan fuerte.
La victoria de ella, no estuvo en sus lágrimas, ni en el hecho de confesarlo ante mi, estuvo en su actitud de perdonar, SI, PERDONAR al ser que tal vez le había conferido el mayor de los daños; pero que ella necesitaba dejar en el pasado para poder seguir viviendo libre de rencores y dolor.
Lo cierto es que en mi trabajo he sido testigo de lo sanador que es el perdón, tanto para heridas pasadas como para las presentes. Es como mágico y hace más bien al que lo otorga que al que lo recibe, aunque ambos son beneficiados.
Te invito a reflexionar sobre el costo que tiene para tu vida emocional llevar la carga de una ofensa no perdonada, una herida no cicatrizada, una bofetada no merecida. Tal vez fuiste dañado por esos hechos o permanentemente eres herido, por no dejar que el bálsamo del perdón te cure y junto al tiempo te libre de ataduras y dolor. Yo, lo he asumido como un principio de vida y prefiero perdonar a amargarme con rencores que solo me causan malestar y profundizan las horas de dolor en heridas abiertas. La Ciudad de Las Amapolas
Nos vimos en la obligación de resucitar al anciano muerto y permitirle a ella (alegóricamente) decir todo lo que por años su boca y su corazón habían callado. Finalmente tomando sus manos entre las mías, procure mirar sus húmedos ojos y le pregunté: estas lista para perdonar a este hombre?, si estuviera aquí, le perdonarías? Un silencio hondo llenó la sala. Pasaron unos segundos (largos parecieron ser); pero como un suspiro que sale de lo mas profundo del corazón, entre lagrimas dijo que si, que ya no deseaba seguir cargando con ese peso tan fuerte.
La victoria de ella, no estuvo en sus lágrimas, ni en el hecho de confesarlo ante mi, estuvo en su actitud de perdonar, SI, PERDONAR al ser que tal vez le había conferido el mayor de los daños; pero que ella necesitaba dejar en el pasado para poder seguir viviendo libre de rencores y dolor.
Lo cierto es que en mi trabajo he sido testigo de lo sanador que es el perdón, tanto para heridas pasadas como para las presentes. Es como mágico y hace más bien al que lo otorga que al que lo recibe, aunque ambos son beneficiados.
Te invito a reflexionar sobre el costo que tiene para tu vida emocional llevar la carga de una ofensa no perdonada, una herida no cicatrizada, una bofetada no merecida. Tal vez fuiste dañado por esos hechos o permanentemente eres herido, por no dejar que el bálsamo del perdón te cure y junto al tiempo te libre de ataduras y dolor. Yo, lo he asumido como un principio de vida y prefiero perdonar a amargarme con rencores que solo me causan malestar y profundizan las horas de dolor en heridas abiertas. La Ciudad de Las Amapolas

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