¿Son importantes las reuniones familiares?
1) Escuchar.- Todos y cada uno de los miembros de la familia debemos saber escuchar. No podremos dar una opinión y/o sugerir opciones correctivas, si no entendemos todas las variables de la situación expuesta o problema existente. Además, es importante escuchar a todos aquellos miembros de la familia que deseen hablar. No debemos descalificar a nadie por su edad, experiencia, género, etc. Las más innovadoras y creativas ideas y propuestas de solución nacen de las personas que rompen paradigmas con un nuevo enfoque, siempre respetando los valores morales que rigen a la familia.
2) Empatía.- Lo que se conoce coloquialmente como “ponerse en los zapatos de los demás”. Es decir, debemos entender que los comentarios o problemas de un miembro de la familia que este en la etapa de la adolescencia, van a ser radicalmente diferentes a los comentarios o problemas de un miembro de la familia adulto. Pero, ninguno de los dos es menos importante que el otro. Tendemos a subestimar los comentarios o problemas de los miembros de menor edad de la familia y en ocasiones, tendemos a dar toda la validez a los comentarios y sugerencias de los mayores. Consideramos que cualquiera de los dos extremos es negativo. Lo recomendable es establecer un diálogo abierto donde se escuchen todos los puntos de vista y se den consejos o soluciones dentro del contexto de la persona que lo expone sin importar cuál de los miembros lo propone.
Las reuniones familiares pueden ser el cauce para la actualización de la moral familiar y de las emociones de todos los miembros de la familia, así como el medio para presentar temas fundamentales, como crisis y logros cotidianos, de los que “no hay” ocasión de hablar en la convivencia diaria, tales como el matrimonio, los hijos, las amistades, el trabajo, los estudios y demás consideraciones emocionales, espirituales o económicas.
Todos los problemas familiares son importantes, desde un posible caso de drogadicción, hasta el repudio a la sopa de verduras o la importancia de rezar juntos. Algunos son más urgentes que otros. Algunos son más fáciles de resolver que otros. Pero todos son importantes, porque afectan a algún miembro o a toda la familia.
Adoptando mecanismos de este tipo, con dedicación, respeto y la escucha atenta, se creará un “círculo virtuoso” en las reuniones familiares que enriquezca y consolide el respeto, la confianza y la comunicación entre los miembros de la familia.

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