Consuelo
Mi idea de consuelo puede que haya cambiado con los años. Cuando niño, quizás haya encontrado consuelo en una cobija especial o en el abrazo de mis padres o seres queridos. Como adulto, quizás encuentre consuelo en una canción o pasando tiempo con amigos que comparten mis intereses y valores.
Aunque todas estas cosas pueden darme consuelo, estar consciente de la presencia de Dios me ofrece una calma y un sosiego que no conocen de límites. En momentos callados, siento “la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento”. Esta paz, me da esperanza y fortaleza —me ofrece la seguridad bendita de que Dios está conmigo siempre.
Ella es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado. —Salmo 119:50

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