
Escuchar la risa de tu bebé no sólo es un gozo para ti, es una señal de que se está desarrollando emocional y socialmente. Al reírse cuando ve o experimenta algo que le resulta placentero muestra además que tiene sentido del humor. Incluso su cerebro trabaja un poquito cuando se ríe. Si le haces cosquillitas en los pies o en la pancita, verás como consigues una risas. También puedes hacerle muecas muy exageradas o ruidos de animales, ronquidos o incluso silbidos. No te sorprendas si trata de unirse a ti dando un grito de alegría para llamar tu atención y hacer que te rías también. Pero ten cuidado de no hacer demasiado ruido si tienes un bebé muy sensible porque algunos bebés pueden alterarse cuando se les estimula con demasiadas imágenes o sonidos y responden mejor a las cosquillitas muy suaves que a un rugido fuerte.
Cuando tu bebé está calmado y receptivo, le encantan todo este tipo de diversiones porque son cosas fuera de lo normal y le hacen sonreír. Un juego que no falla es resoplarle bien fuerte en la pancita.
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