Paz interna

En el santuario de mi corazón, siento la paz del amor de Dios.

Aunque las responsabilidades y las distracciones compitan por mi atención, soy bendecido con la habilidad de concentrarme. Mantengo un espacio en mi mente y en mi corazón para la quietud y el silencio. En este santuario interno, encuentro paz. Siento la presencia y el amor de Dios.

En cualquier momento puedo hacer una pausa y dirigir la atención hacia mi interior. Siento como si hubiese tocado el borde del manto de Jesús, una paz indescriptible me inunda. Al meditar, profundizo aún más mi rato devoto con momentos de silencio. Recibo con beneplácito esta pausa, descanso en mente y cuerpo. Soy bendecido al vincularme conscientemente con el fluir del bien. Gracias, Dios, por Tu paz y amor.

Misericordia, paz y amor os sean multiplicados. —Judas 1:2

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