Reflexiones para el Alma
| No te des por Vencido con el Plan de Dios |
| No te des por vencido con el plan de Dios |
El viaje en el camino a Emaús en la lectura del Evangelio de hoy fue un viaje hecho antes de tiempo. Las dos personas que se dirigían a Emaús habían sido discípulos de Jesús. Ellos lo habían seguido alrededor, probablemente por bastante tiempo, para aprender de él. No obstante, ellos carecían todavía de entendimiento. Ellos pensaban de él sólo como un gran rabino, un profeta. Ellos habían esperado que él liberara a Israel de los romanos. Como Tomás, ellos no podrían creer que Jesús había sido resucitado de entre los muertos. Hay una diferencia grande, entre Tomás y estos dos. Tomás permaneció en Jerusalén para esperar la prueba de que Jesús estaba vivo; estos dos se marcharon del pueblo. Ellos se dieron por vencidos con Jesús muy pronto. ¿Con qué frecuencia abandonamos las cosas cuando no parecen estar funcionando bien, cuando todo parece no tener esperanza, o cuando un plan bueno se convierte en un desastre? Hay un cliché antiguo que dice, "Siempre es más oscuro antes del alba". Pienso que debemos cambiar eso a: ¡"Sólo parece estar oscuro, pero el alba ya ha empezado"! El Hijo ya ha empezado a brillar - pero nuestros ojos no pueden ver su luz todavía. ¡Cuando nos sentimos a punto de darnos por vencidos - especialmente cuando ese sentimiento está más fuerte -es precisamente cuando la luz de la resurrección de Cristo está a punto de hacer una diferencia que podemos ver! Somos ciegos a lo que está a la vuelta de la esquina. Uno o dos pasos más, apenas un poco más lejos, y andaremos en la victoria que Jesús ha estado preparando para nosotros. Adicionalmente, cuando nosotros nos damos por vencidos con Jesús y renunciamos demasiado pronto, Jesús no se da por vencido con nosotros. Recuerda que él persiguió a los dos que se marchaban rumbo a Emaús. Ellos no le pidieron que fuera. ¡Ellos ni siquiera sabían que podían pedírselo! ¡Así que ÉL fue a ELLOS! Y él hace lo mismo hoy. Date cuenta del tiempo de cuando Jesús interrumpió su historia: Fue después de que ellos mencionaran que Pedro y Juan no habían visto a Jesús en la tumba. Y date cuenta del tiempo cuando él reveló su identidad: Fue sólo después de que sus corazones reconocieron la verdad de lo que era hablado y sus mentes añoraron más de ello. Sólo entonces Jesús confirmo visualmente lo que él explicaba. Él se reveló como el Mesías en la fracción del pan (la Eucaristía que él había instituido el jueves previo) y ellos volvieron rápidamente al plan original de Dios para ellos. Somos ciegos hasta que entendemos. Nuestros ojos son abiertos por Jesús sólo cuando anhelamos aprender más acerca de la verdad. Hasta que obtenemos ese entendimiento, debemos persistir en el mismo sendero en el que nosotros ya hemos estado- pidiendo por su guía mientras caminamos en la fe ciega. Jesús ya ha arreglado la victoria, y quizás está a la vuelta de la esquina. Para darnos confianza, él se revela en cada Misa cuando el pan y el vino llegan a ser literalmente su cuerpo y sangre. Puesto que él puede hacer eso, él seguramente puede transformar tus tragedias en triunfos.
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