Orar por otros

Veo el Cristo en cada persona en mi vida.

En la vida, podemos pasar por circunstancias difíciles. En oración, veo más allá de las condiciones temporales. Aprecio la perfección en todo y veo el Cristo en toda persona.

Cada persona tiene en sí la presencia sagrada que Jesús demostró. Una chispa de divinidad. Oro, consciente del Cristo en mí y honrando el Cristo en los demás. Bien sea en la tienda, por teléfono, en el trabajo o en el tráfico —cada interacción que tengo es una invitación para bendecir a las personas que encuentre. Al pensar en los demás, los envuelvo en oración. Viviendo desde el amor, el gozo y la paz en mí, bendigo y comparto estos dones sagrados con otros.

Que habite Cristo … en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor seáis capaces de comprender.—Efesios 3:17

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