NO TE DETENGAS EN TU JORNADA HACIA EL ÉXITO.


No permitas que los deseos, las distracciones, la crítica, ni las opiniones ajenas empañen tu visión y sirvan de vaso de agua fría a tu fe ardiente. No permitas que ningún perdedor te robe tu tiempo y energía. Los perdedores no dejarán de hablar; son como los perros que ladran pero que jamás pueden detener ni aun a Don Quijote que sigue avanzando.

No permitas que la inseguridad, el miedo o la baja estima, los complejos, ningún enemigo interno, apaguen tu deseo ardiente de desarrollarte. Amigo, echa hacia adelante que el único que puede pararte eres tú mismo.

Comentarios

Entradas populares