Despedida del CAPRI del LicEo de Joba Arriba


Silencio

En el silencio, soy renovado. Cuando medito, quizás encuentre que mis pensamientos brincan unos por encima de otros en un intento de ser reconocidos. Los momentos más refrescantes son aquellos que paso en el silencio —ese espacio entre un pensamiento y otro. Para crear ese espacio, reconozco cada pensamiento. Le digo silenciosamente “gracias”. Luego, tiernamente lo dejo ir o lo hago a un lado. Honro el espacio sanador entre mis pensamientos —ese silencio que me renueva y me llena de energía. Poco a poco, ese espacio se agranda y puedo permanecer más profundamente en el silencio, en comunión con la esencia de mi ser, el Espíritu morador. En Dios solamente reposa mi alma, porque de él viene mi esperanza. —Salmo 62:5

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