Curación consciente


El Cristo en mí es el espíritu de la vida de Dios. Quizás hayamos sido heridos —mental, emocional o físicamente— mas las heridas no nos definen. El Cristo, ese espíritu de perfección divina en nosotros, no puede ser lesionado —ninguna condición o daño puede tocarlo. La curación es un proceso consciente. Diariamente, me dirijo a mi interior, al silencio de la oración, y recuerdo que soy innatamente divino, sano y completo. Recordar esto despierta mi potencial de curación y exalta el Poder divino en mí. Cuido de mí mismo, y alineo mis pensamientos con la conciencia crística. Acepto la responsabilidad de mi curación, presto atención a mi voz interna y tomo acción con fe. Entonces dijo a aquel hombre: “Extiende tu mano”. Él la extendió y le fue restaurada sana como la otra.—Mateo 12:13

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