Reflexiones para el Alma,Como Manejar El Rechazo


¿Hay alguien en tu vida quién no acepta cuánto has crecido espiritualmente? ¿Hay alguien quién no te cree acerca de tu fe? ¿Has sido acusado falsamente de hacer algo que nunca tuviste ninguna intención de hacer? ¿Has sido calificado como incapaz de hacer lo que de hecho has aprendido a hacer?

En el pasaje del Evangelio de hoy, Jesús nos muestra cómo manejar a estas personas.

Primero, te ayudara el darte cuenta de que tal rechazo es normal para un seguidor de Jesús. Como Jesús dice en esta lectura del Evangelio, "Ningún profeta es bien recibido en su tierra".

Nosotros sobrepasamos esto conectando nuestro sufrimiento al sufrimiento de Cristo. El rechazo nos une a Dios; el espacio de tiempo entre su trato injusto en Nazaret y el trato injusto que te dan hoy desaparece. ¡Qué privilegio!

Segundo, en el amor nosotros damos a los demás más ocasiones para ver y aceptar lo que Dios les ofrece a ellos por medio de nosotros, como lo hizo Jesús. El siempre dio a sus perseguidores una oportunidad de descubrir: ¡"Ajá! ¡Necesito aprender de este tipo"! Quizás uno de cien tendrá un momento de "ajá". Al perseverar pacientemente, encontramos a esa persona.

No todos en Nazaret rechazaron el ministerio mesiánico de Jesús. Santiago, un pariente de su extensa familia, llegó a ser uno de sus seguidores más dedicados. Santiago hasta llego a escribir una carta que fue aceptada en el canon del Nuevo Testamento. Dios tiene a un Santiago para cada uno de nosotros.

El tercer paso, en imitación de Cristo, es de alejarse. Jesús no molesto a las personas para que cambiaran de opinión. El no dio un pisotón con el pie ni hizo pucheros y lloriqueos y todas esas otras reacciones tontas que hacemos para obtener la atención de alguien. Ni tampoco permaneció allí ni permitió que lo atacaran.

El día llegaría en que sería clavado en una cruz, pero no este día. Como Jesús, nosotros siempre debemos buscar la voluntad del Padre para discernir cuando es tiempo de ir a la cruz por alguien y cuando es tiempo de simplemente marcharse.

Cómo dice el salmo 42:3, "Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente: ¿Cuándo iré a contemplar el rostro de Dios"? Cuándo los demás nos rechazan, nosotros estamos sedientos de aceptación, y Dios lo proporciona. Si lo vemos cara a cara, pero tenemos que sumergirnos en una comunidad de creyentes cuyas caras nos revelan a Dios. Tenemos que rodearnos con compañeros que son capaces de aceptar el regalo que somos.

Para avanzar de la cruz del rechazo a la resurrección que Dios quiere proveer para nosotros, busca a los que trabajan duramente en su propio desarrollo espiritual. Este tipo de persona puede reconocer lo que Dios está haciendo en tu vida. Cuándo los demás te rechazan, corre hacia estos compañeros para recibir consuelo. Cuándo necesites certeza o ánimo, ellos podrán dártelo. ¡Dios tiene - en este momento - una comunidad de creyentes listos para ser sus regalos de amor para ti!


Comentarios

Entradas populares