Cuando Fallan los Frenos
Vivamos con un buen motor, la voluntad de progresar en la vida, y con un buen freno, una conciencia moral para gobernar nuestras acciones.
Cristo nos ofrece ese motor y ese freno. Entreguémosle nuestra vida. Él nos hará victoriosos.
Así tendremos el triunfo asegurado.

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