Cotto y Mayorga van hoy en busca del mismo fin: el as Manny Pacquiao

LOS ANGELES.- Si las peleas se ganaran con la boca, el nicaraguense Ricardo Mayorga ya habría derrotado al puertorriqueño Miguel Cotto por nocáut, antes de que ambos se midan el sábado en Las Vegas en busca de capturar la misma liebre, el filipino Manny Pacquiao, por diferentes caminos.

Cotto, que tiene récord de 35 victorias y dos derrotas, con 28 nocáuts, hará en la arena del hotel-casino MGM la primera defensa de su faja superwelter de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

Luego de caer noqueado en los pesos welter ante Pacquiao, en noviembre de 2009 en Las Vegas, Cotto regresó a su peso natural de las 154 libras para vencer por nocáut técnico en 9 vueltas a Yuri Foreman y hacerse de la corona de la AMB.

Detrás de esta recuperación está el experimentado entrenador Emmanuel Stewart, un miembro del Salón de la Fama del boxeo que ha guiado las carreras de famosos como Lennox Lewis, Wladimir Klitschko, Evander Holyfield y el mexicano Julio César Chávez, entre otros.

Antes de conocer a Stewart, Cotto había sufrido las dos primeras derrotas de su carrera. La primera se la propinó el mexicano Antonio Margarito, en julio de 2008. Una paliza que motivó la ruptura definitiva con su tío y entrenador de siempre, Evangelista Cotto.


Renovado

“La gente tiene la percepción de que Cotto quedó muy lastimado después de las peleas con Margarito y Pacquiao, y que ya no es el mismo. Pero la noche del sábado verán a un Cotto diferente”, dijo Stewart. “Su mayor activo será el acondicionamiento físico”, añadió, y destacó que en los meses que lleva trabajando con el boricua ha hecho énfasis en dos cosas: “defensa y equilibrio mental”.

Con esos dos preceptos, Stewart pretende que Cotto no se deje llevar por su furia ante los improperios que Mayorga le ha endilgado a lo largo de los dos meses de promoción de la pelea.

“No le aguanto ni una más. Ese hombre no respeta nada ni a nadie, pero el sábado le voy a cerrar la boca para siempre”, expresó Cotto.

Mayorga (29-7-1, 23 kos) ha estado apegado a su papel de bravucón, fumador de habanos y gran bebedor de cerveza, imagen con la que ha vendido una carrera puglística llena de colorido y peleas espectaculares.

“A este corderito yo me lo voy a comer el sábado. Estoy listo para noquearlo y lo haré rápido”, repite Mayorga una y otra vez.

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