Mayores de 40 años.

David Niven Ph.D. escribió un entretenido y útil libro "-La mejor parte de la vida para
todas las mujeres y hombres que han sobrepasado el umbral de la cuarta década de existencia".
Según el destacado científico social la segunda mitad de la vida puede ser mejor que la primera. Para que ello suceda hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones que el profesor formula en su exitoso libro con base en investigaciones profundas sobre la conducta, los hábitos de vida y la felicidad de quienes ya tienemos arrugas (?) y canas (?).
Resumimos y comentamos algunas de esas sugerencias.
todas las mujeres y hombres que han sobrepasado el umbral de la cuarta década de existencia".
Según el destacado científico social la segunda mitad de la vida puede ser mejor que la primera. Para que ello suceda hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones que el profesor formula en su exitoso libro con base en investigaciones profundas sobre la conducta, los hábitos de vida y la felicidad de quienes ya tienemos arrugas (?) y canas (?).
Resumimos y comentamos algunas de esas sugerencias.
* Exprese su propia personalidad. Haga lo que haga después de los 40 es necesario que lo haga con su propio estilo, con su propia voz, dejando siempre su huella personal en cada paso. * El dinero no compra felicidad. Esta afirmación que parece no ser cierta en la primera mitad de la vida se convierte en una realidad en la segunda parte. Porque las personas se dan cuenta que prácticamente siempre los momentos felices que han vivido nada tienen que ver con dinero. * Mantenga sus temores a raya. Imaginarse problemas futuros, preocuparse más de la cuenta, vivir asustado, es la mejor manera de amargarse la vida, hay que procurar mantener la mente despejada y fresca el alma. * Los días por venir pueden ser mejores que los días del pasado. Entre más credibilidad tenga este planteamiento mayor es la probabilidad de que este deseo se materialice. Porque hay múltiples evidencias que demuestran que mucho de lo que nos sucede es producto de la actitud que tengamos frente a la vida.
* No se aisle, sea abierto, sea receptivo, involúcrese con mucha gente, interésese en sus vidas. Así descubrirá aficiones comunes, experiencias enriquecedoras y compañía en los momentos difíciles. Marginarse de la familia o de la sociedad es una forma de acelerar el envejecimiento del corazón. * Hay que ver lo bueno, no sólo lo malo de las transiciones. Después de los 40 se presentan cambios duros de aceptar, pero en muchos casos esos cambios tienen un componente positivo y se abren puertas a nuevas posibilidades. * Disfrute la naturaleza. Salir al campo es muy saludable para el cuerpo, la mente, el espíritu y el corazón. Por esas cosas mágicas de la vida, la belleza de lo natural inspira, relaja y distrae. 
* Asegúrese de que sus alegrías sean más ruidosas y más frecuentes que sus irritaciones. * Vaya más allá de los formalismos. A partir de cierta edad, para realmente aprovechar las relaciones interpersonales hay que olvidarse de los títulos, de las cuentas bancarias y de los apellidos ilustres, para concentrarse en la esencia de los seres humanos. Así es que se descubren las verdaderas joyas que son las que de verdad alegran la vida. * Haga ejercicio. Practicar ejercicio al menos media hora diaria es fundamental para conservar no sólo la buena salud física sino la mental. Investigaciones comprueban que el principal beneficio del deporte frecuente es de naturaleza sicológica, más que física. Es además, una manera eficaz de despejar los nubarrones y las telarañas que se posan sobre las cabezas sedentarias. * Tenga amigos muy cercanos. La gente que tiene buenos amigos logra niveles de satisfacción con su vida 19 por ciento superiores a la que tienen los 'llaneros solitarios'. Y son 23 por ciento más optimistas. * Vuélvase un niño. En lo posible, y sin exagerar, trate de mantener sanas actitudes infantiles: curiosidad, vitalidad, capacidad de reírse con facilidad, gusto por los juegos, sinceridad y un sentido de liviandad. * Escuche música todo el día. La música produce espléndidos efectos positivos en todas las dimensiones del ser humano. Para trabajar, para leer, para cenar, para cantar, para estudiar, para soñar, etc., la música es una compañía perfecta.

Comentarios