Levanta tus manos para el milagro


Cuando tomamos el último resto de fuerza para levantar nuestras manos ante Dios, es allí cuando el milagro empieza a ocurrir.

“Y sucedía cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec.

Éxodo 17.11
En el entrenamiento militar, a los reclutas se les hacer un ejercicio que consiste en tomar el fúsil con una mano levantada al frente, y sostenerlo en esa posición el mayor tiempo posible.
Al comienzo, toda la fila de soldados es uniforme en esta posición, sosteniendo el fúsil con una sola mano. Pero al transcurrir algunos minutos, los brazos levantados, cansados por el esfuerzo, comienzan a bajarse.
En este último tramo del mes, es cuando muchas personas comienzan a bajar sus brazos.
“Bajar los brazos” o “bajar las manos” significa: Cansancio, impotencia ante algo, darse por vencido, rendirse, derrota.
Hoy, hay demasiadas personas a nuestro alrededor que han bajado los brazos, han bajado sus manos.
Han sido derrotados por las circunstancias o situaciones que se les presentaron, y como no pudieron con sus talentos, capacidades y recursos humanos salir exitosos, se dieron por vencidos, es decir, bajaron los brazos y sus manos.
¿Cómo están tus manos? Levantadas o caídas. Seguir leyendo

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