la Cerca

De todas las cercas, la que está más próxima al observador. Las que no lo están, reciben diversas (y ambiguas) denominaciones tales como: “no tan cerca”, “alejada” o simplemente, “lejos”.Los estudiosos le adjudican al observador un rol fundamental (y definitorio) en el momento de decidir cómo denominarlas. Y nosotros agregamos: sin el observador, la Cerca no existiría.
La cosa se complica en el caso de haber más de un observador; y se complica aún más en el caso de haber más de una Cerca.En los casos en los que el número de observadores difiere del número de Cercas, la cosa se torna engorrosa. (Pero ésto excede por lejos nuestro acercamiento al fenómeno de la Cerca.)
Si el observador, en vez de estar en reposo, está en movimiento, se producen situaciones de acercamiento (acercarse a una Cerca, aunque no esté tan cerca en el momento en el que la acción se inicia), o alejamiento (alejarse de una Cerca, que al finalizar la acción del observador, se convertirá en “lejos”).
La teoría de la “Relatividad de las Cercas” intentó arrojar luz sobre este complicado (y escurridizo) fenómeno, estudiándolo de cerca, y cercándolo hasta acorralarlo en sí mismo.El Bolero aquel que dice: “acércate más, y más, y más… peeero muuucho máaaas” se refiere, desde un punto de vista poético (aunque no por ello menos exasperante), a este fenómeno.Por suerte, la vida continúa sin esperar los resultados de estas investigaciones.

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