A falta de una política de Estado, la vejez en RD es casi una maldición

Miles de ancianos viven abandonados a su suerte, sin que su familia ni el Estado les garanticen una vida digna.

Santo Domingo.-Contrario a lo que ocurre en otras latitudes, llegar a viejo en la República Dominicana significa -en muchos casos- una desgracia.

Esto se debe, fundamentalmente, a que en el país no hay una política ni programas efectivos que garanticen la protección de los envejecientes, muchos de los cuales malviven de la caridad pública en condiciones paupérrimas.

Según las estadísticas oficiales, existe una población de 844,996 personas mayores de 65 años, de las cuales a penas el 12% cuenta con una pensión mínima. Pero ésta, en la mayoría de los casos, no alcanza ni siquiera para cubrir los gastos en medicina y comida.

Ni hablar de una vivienda digna o el pago de los servicios básicos.

Esta triste realidad deja prácticamente en la indefensión a miles de hombres y mujeres que en sus años de edad productiva lo dieron todo por su familia, sus empresas y el país.

Y peor aún, muchos sufren no sólo el abandono y el olvido del Estado y de la sociedad en su conjunto, sino también maltrato, física y psicológicamente, de los mismos seres a quienes entregaron los mejores años de su vida. Leer mas

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