España intenta adaptarse a los bares sin fumadores

"¿Los ceniceros? Los hemos guardado… por si acaso”, comenta Júlia, propietaria de un bar en Poble Nou, un barrio de Barcelona.
Lo mismo han hecho los más de 320.000 bares, restaurantes y cafeterías de toda España, en cumplimiento de la ley que prohíbe fumar en espacios públicos cerrados, y que entró en vigencia el domingo.
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Júlia le cuenta a BBC Mundo que hasta hace apenas unos días sus clientes llenaban los ceniceros varias veces al día. Y que del mismo modo que aplastaban colillas alargaban sus tertulias y aumentaba la facturación del bar.
"Ahora es difícil saber cómo nos va a afectar. Hoy es el primer día laborable después de la prohibición y mucha gente sigue de vacaciones, pero estoy segura de que sí va a bajar la clientela", explica.
"Hombre, a mí después de comer me apetece un pitillo", comenta un cliente de la pizzería Pronto que fuma frente al local.

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