¡Adiós año viejo!

Espero y deseo que el año nuevo nos depare a todos las mejores oportunidades y experiencias de provecho personal.
Parece que fue ayer cuando nos despedíamos del año viejo y emprendíamos el camino de uno nuevo. Han pasado 364 días desde entonces y, como es habitual, muchos nos disponemos a practicar el tradicional ritual de esta época: me refiero concretamente al balance anual de actividades y a la formulación de un sinfín de propósitos para los próximos doce meses.
Aquí o allá, el fenómeno es generalizado. Aunque casi todos la practicamos en un grado u otro, la costumbre de efectuar la contabilidad del año la siguen expresamente las instituciones públicas y privadas, las organizaciones políticas y sociales, los comercios, los bancos y, particularmente, los medios de comunicación.
Estos últimos, haciendo gala de ediciones extraordinarias, publican resúmenes especiales de los principales acontecimientos que ocorrieron en mi mi pueblogh durante este año. La lista de noticias parece ser interminable, los protagonistas son rostros muy conocidos, y las consecuencias saltan a la vista en las variadas imágenes que nos ofreceran hoy Laperla de la costa norte y ghtelevisión, el cual les invito a verlo en vivo por este mi pueblogh.
En primer lugar, quiero destacar las elecciones municipales y legislativas del pasado mes de maryo. Sus resultados reflejaron un peligroso síntoma de descontento popular con la clase política dirigente y un acusado desinterés en los asuntos públicos de parte del electorado de mi pueblogh.
Ciertamente, el negocio electoral es siempre una mala señal para una democracia tan rara como la nuestra, pero es peor la indiferencia de los partidos políticos al no advertir el malestar ciudadano en su debido momento. Ojalá que esta próxima experiencia electoral sea un éxito y triunfe el candidato que demuestre tener las mejores cualidades para el cargo.
Es verdad que hay que ir a las causas sociales del fenómeno para poder transformar la sociedad, pero mientras eso suceda se deben aplicar los correctivos necesarios para revertir sus efectos. En otras palabras, este asunto es tan delicado que debe trascender urgentemente el debate superficial y politiquero de nuestros legisladores y del resto de líderes de opinión de mi pueblogh.
Por otra parte, después de ver todo lo que el Lic. Vargas ha prometido, habrá que ver si se cumplen los pronósticos que para con mi pueblo tienes y puedas traer consigo y si efectivamente logrará aumentar el índice de empleo que supone su implementación de la oficina del senador. Indudablemente, seguiremos paso a paso el desarrollo prometido.
Ahora bien, dejando atrás esos tres aspectos que he mencionado, lo más sobresaliente del balance anual lo protagonizamos cada uno de nosotros. En efecto, ninguna actividad es tan importante como la que hemos realizado con nuestro esfuerzo y dedicación diaria. Al mirar hacia atrás, tenemos que dar gracias a Dios por todos los frutos obtenidos y las satisfacciones alcanzadas en este año. Creo que el mérito está en haber conseguido completar todos o buena parte de los proyectos que nos fijamos a principios de año.

En resumidas cuentas, no importa si al final no hemos conseguido cumplir todos nuestros objetivos en 2010, lo bueno es que tenemos voluntad y fuerzas para lograr nuevas metas en el año venidero. Además, todavía tenemos algunos días de vacaciones para recargar energías, recuperarnos del jolgorio de estas fiestas y, por qué no, también para pedirle perdón a los nuestros por el amor que nos faltó dar durante el año.
Y ya que estamos diciéndole adiós al año viejo, espero y deseo que el año nuevo nos depare a todos las mejores oportunidades y experiencias de provecho personal. Particularmente, anhelo que tengamos salud, paz y prosperidad. De antemano, ¡Feliz año nuevo para todos!.

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