Los fuegos del juicio de Dios
Una de las primeras ilustraciones evangelísticas que impresionó más mi corazón fue una historia simple que oí de un predicador cuando tenía menos de nueve años.
Pioneros estaban viajando por los estados del centro del país, hacia un lugar lejano que se había abierto para abrir haciendas. Viajaron en carretas cubiertas jalados por bueyes, y progresaban muy lentamente. Un día se horrorizaron al ver una columna de humo en el oeste, que se estiraba por millas alrededor del paisaje. Pronto se les hizo evidente que el pasto seco se estaba quemando ferozmente, y rápidamente se les acercaba. Habían cruzado un río el día antes, pero les fue imposible regresar antes de que las llamas les llegaran encima. Parecía que solo un hombre podía entender lo que debían de hacer.
Dio el mandato de poner a fuego el pasto atrás de ellos. Entonces cuando ese espacio se había quemado, toda la compañía regresó y se paró encima del lugar quemado. Al ver el fuego acercase a ellos desde el oeste, una niñita gritó en terror, “¿Estás seguro que no seremos todos quemados?”
El líder le contestó, “Mi hija, las llamas no nos pueden alcanzar aquí, ¡porque estamos parados en el lugar donde el fuego ya ha pasado!” Las llamas del juicio de Dios se quemaron encima de él, y todos los que están en Cristo están a salvo por siempre, porque están parados donde el fuego ya ha pasado.
H. A. Ironside
Oremos por todos aquéllos que aún no han depositado su fe en Jesucristo para su salvación

Comentarios