El Niño y su Identidad

Un equipo de investigadores británicos estudia la influencia social en la identidad de los niños midiendo su necesidad de ser diferente o de ser igual a los demás cuando interactúan en un grupo.
Los estudios con adultos revelan la tendencia de la mayoría de las personas a adoptar las ideas o formas de comportamientos de los miembros de un grupo cuando interactúan en él. Sólo algunos pueden superar la presión de un grupo y logran ser diferentes, pero esta conducta hace que sea rechazado y finalmente segregado.

Un niño que pretende ser diferente en un grupo se sentirá más vulnerable y juzgado por los demás.
Sin embargo, los niños en las encuestas revelan que quieren ser diferente a sus pares y sólo unos pocos desean ser iguales a los demás.
Entre los niños que desean parecerse a los otros hay un niño que es diabético. Aunque él se maneja bien con su enfermedad y está perfectamente controlado, tiene una buena razón para querer ser como los demás niños que están sanos.
Los estudios con gemelos muestran que estos niños no sufren por ser muy parecidos mientras permanecen en el hogar, pero ni bien comienzan su ciclo escolar se preocupan por mantener su individualidad y evitan vestirse diferente, tener los mismos amigos o hacer lo mismo.

Los mejores alumnos pueden ser niños solitarios y no queridos porque son distintos y en un grupo es mejor encajar que sobresalir.
Pensar o ser diferente, es decir, ser como uno es, produce una gran pérdida de energía, porque la persona tiende a vivir a la defensiva sabiendo que sus actitudes de independencia van a ser rechazadas.
No obstante, los mejores alumnos que logran ser aceptados, son aquellos que tienen una actitud de humildad y que no tienen la necesidad de convencer a los demás sobre lo que piensan.
La Programación Neurolingüística propone que si deseamos ser parte de un grupo, sin dejar de ser nosotros mismos, hay que ponerse a la altura de los demás y tratar de entenderlos, interactuando con ellos en su mismo nivel, siendo como somos y sin intentar de convencerlos de nada.

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