DETRÁS DE LA COBIJA
Por: Licda. Rosa Lourdes Salazar.
Cuando te sientas protegido bajo en el amparo de Dios, vivirá regocijado, amado y confiado. Hermosa y fiel cobija la de Dios, la cual todo hombre y mujer honesta quisiera y debiera tener. Es la cobija que trato de retener cada día. En cambio, cuando te cobijas bajo el amparo de “ciertos amigos” que poco conoces, te enredan, te confunden, te corrompen, te utilizan y sin querer está bajo su cobija, respirando y actuando por él. Recuerda hay verdaderos amigos, que jamás permitirían que te soslaye a sus pies, sino que te ayudarían a crecer juntos, con esos me gusta compartir. Hay otros ligeros como aves de paso, que como tal se tratan. Los buenos amigos siempre se quedan en las buenas y en las malas, hasta la muerte. En cambio los superfluos están cuando el viento sople a su favor, estos traicionan. De estos cuídate, acéptalo tal como son, de ellos no hay esperanzas. La lealtad entre los amigos es mortal. Es preferible tener pocos amigos, pero que estos sean buenos y valgan por mil. Tienes un buen amigo espiritual aprovéchalo es Jesús.

Comentarios