Desesperanza

Decir que la esperanza es lo último que se pierde dejó de aplicar para el dominicano de la calle. Nada puede esperar el ciudadano con esta autoridad que la rige.
La desconfianza crónica en las autoridades y en las instituciones se refuerza con la cotidianeidad doméstica y más aún con el proceder de un gobierno obligado a cambiar de dirección, que no de caras ni figuras.
Los cambios cosméticos resultan insuficientes para devolver la confianza ciudadana perdida. Leer Mas

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