Con la Guerra de Restauración, los dominicanos prefirieron la pobreza, pero con libertad

robertocassa260_copyEl historiador y funcionario público, Roberto Cassá, consideró en El Gobierno de la Mañana que la Restauración (16 de agosto de 1863) fue una reacción prácticamente unánime del pueblo dominicano en contra de la anexión a España (18 de marzo de 1861), tras observar que la subordinación a esa potencia no se tradujo en la mejoría de las condiciones socioeconómicas del país.
El también profesor universitario explicó que el pueblo dominicano aceptó la anexión debido a la calamitosa situación económica que vivía República Dominicana en ese tramo del siglo XIX.

“La Restauración puede ser definida como una afirmación de la identidad nacional por parte de los dominicanos, una afirmación de la disposición de ser libres y de preferir la pobreza y la libertad ante la subordinación moral y económica”.

Cassá refirió que a pesar de los gobiernos despóticos y corruptos que azotaron al país en el siglo XIX, hubo dos que fueron de luces, aunque tuvieron una corta duración, como el de Ulises Espaillat (1876) y el de Francisco Gregorio Billini (1884-1885).

El de Ulises Espaillat, “quien cayó por obra de la oposición que mostraron los políticos tradicionales y los caudillos a sus propuestas de moralización de la vida pública del país”. Y el de Francisco Gregorio (Goyito) Billini, “un gobierno que se vio en una situación muy difícil puesto que mantenía la propuesta liberal democrática, pero que ya fue objeto de cuestionamientos por parte del sector oligárquico que se nucleó alrededor de Ulises Heureaux, quien ya era la cabeza real del llamado Partido Azul”.

“De manera que sí tenemos en nuestro pasado, y en nuestro pasado remoto, elementos positivos, elementos de reflexión, paradigmas para una gestión correcta de la vida pública”, dijo al tiempo de llamar a la población dominicana a la reflexión, por entender que es el momento de construir nuevos espacios de transformación del quehacer político.

Sin embargo, el funcionario no quiso emitir juicios de valor respecto a los gobiernos que han dirigido al país desde 1960 a la fecha, por considerar que forma parte del gobierno actual y que esa condición le impide valorar los últimos ejercicios administrativos.

Aunque, en términos personales, hizo esta propuesta:

“El país requiere de un esfuerzo de avance por una moralización por la erradicación de la corrupción por la gestación de un programa de transformaciones que plantee una democratización profunda, integral, y que incluya -de manera relevante- una variación de los patrones de redistribución vigente en el país, que -a mi modo de ver- constituye la traba fundamental a un proceso profundo de democratización”.


Luperón quedó atrapado en “la pata del caballo”

Roberto Cassá explicó el contexto político en que le tocó gobernar al héroe restaurador Gregorio Luperón (1979-1980) lo obligó a convertirse en un capitalista, porque era tan apremiante la necesidad de impulsar el aparto productivo nacional, que cualquier otra iniciativa quedaba supeditada a crear riquezas.

“El propósito necesario de toda gestión en aquella época de un país tan pobre, no podía ser otro que el desarrollo de la fuerza productiva, como un medio imprescindible para que el país pudiera plantearse proyectos más ambiciosos”.

El presente

“Es un momento digno para la reflexión, para el conocimiento del pasado, para la profundización, el conocimiento de las gestas, tanto patriotas, que han derramado tanta sangre en beneficio del pueblo dominicano; llamo a mis compatriotas a la reflexión a considerar los problemas del presente y en no desmayar”.

El historiador entiende que el conocimiento de los hechos del pasado puede ser un elemento importante para el rescate de los valores sociales, “debe implantarse una campaña continua de rescate de los valores patrios”.

Y, en concordancia con esto, propone una modificación del sistema educativo, “por lo menos en lo que toca al conocimiento de la historia”.

Comentarios

Entradas populares