Testimonio de Ana Ovalles, como miembra del 14 de junio

Gaspar Hernández, 14 junio del 2010. Ana Ovalles es una de los dos gasparenses que aún está viva y cuenta su historia como miembro del movimiento del 14 de junio. Relata que el 14 de junio fue un movimiento clandestino que formaron las Hermanas Mirabal. Su papel comenzó a desarrollarlo en Santiago trabajando con los jóvenes en los barrios marginados, dándole charlas y concientizándolos sobre la libertad. Estos encuentros eran clandestinos y perseguidos por el régimen de Trujillo. Se entrenaba a la juventud para cuando explotara lo que se esperaba: la caída del tirano.

Cuenta Ana, que era totalmente anti-trujillista y que ella fue entrenada por Piki Lora, ya que era una persona muy inquieta, que le gustaba la clandestinidad y las armas. Y recuerda a Teresa Espaillat, quien la preparó en guerra de guerrillas. Estuvo en la Academia Militar 24 de abril y allí recibió clase de instructores cubanos. Se enteró de la expedición de Constanza, Maimón Hetero Hondo por la radio y recuerda que dentro de estos hombres estaban un gasparense, llamado Hugo Domínguez, quien escapó, pero que lo mataron llegando a los montes de Gaspar Hernández. En el movimiento conoció a Manolo Tavarez, Fafa, Piki Lora y las Mirabal, entre otros que no recuerda su nombre.

Cuando comenzó a pertenecer al Movimiento 14 de junio, sus padres se enteraron por un tío paterno de ella y encontró un rechazo total, porque estos eran trujillistas. Recuerda que el tirano visitó su casa, igual que Petán, y que cuando lo vio a la edad de seis años, Trujillo le causó repulsión. Ella fue a la guerra de abril por su propia cuenta, no pidió permiso para hacerlo, sus padres no le darían permiso, eran del dictador.

Recuerda que tenía un carro en ese tiempo y llevaba las armas al este, al sur y al cibao. Se desplazaba por Barahona, Bahoruco y San Pedro de Macorís. Las armas la llevaba en las puertas del carro, estas se desarmaban y la colocaban dentro, para que no fueran encontradas si la detenían, a pesar que nunca tuvo contratiempo. Solamente fue apresada por equivocación, porque fue confundida en su carro Fiat, al llevarla presa, se dieron cuenta que no coincidía con los rasgos de la persona que buscaban.

Conoció a las Mirabal como mujeres incansables y de lucha. Dice que si volviera a nacer y existiera un 14 de junio, volvería a participar igual, y aún a su edad. Conserva como recuerdo la camisa que portaban los del movimiento, que es de color verde y con el sello de estos en el bolsillo.

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